El cantante, compositor, escritor y filósofo español Santiago Auserón -exlíder del grupo Radio Futura y conocido también como Juan Perro- advierte de que se vive una “guerra cultural” provocada por la “neoburbuja digital” en la que se ha sumido la industria musical, creada por aquellos que “manipulan el gusto” y que “han conseguido expulsar a los artistas del negocio”.

En una charla dentro de la programación del Festival Trovam!-Pro Weekend que se celebra en Castellón (este de España) y que reflexiona sobre la industria musical y sus retos de futuro, Auserón dijo hoy que se registra una “simplificación de la música popular en todas las fases y procesos de manipulación industrial a gran escala”.

Durante décadas, agregó, “se está conduciendo al arte popular deliberadamente hacia la exclusión” porque “estamos iniciando un proceso de pérdida de la libertad creativa”.

A su juicio, los productores internacionales y el estilo de tendencias mayoritarias o “mainstream” se centran en “hacer la música que hay que hacer para seguir los gustos que impone el algoritmo y favorecer así la compra”.

“Está empezando a ser tal el negocio de la distribución de música que los fondos de inversión que crearon la burbuja inmobiliaria están comprando catálogos y másters de artistas internacionales”, recordó Auserón, quien rehúsa utilizar el término reguetón (“me he jurado a mí mismo no volver a mentarla”, según el artista).

En su opinión, se está creando una “neoburbuja digital” manejada por quienes manipulan el gusto y que han conseguido excluir del negocio aquellos procesos que “necesitan formación, maduración y experimentación creativa, y solo se favorece lo manipulable y susceptible de generar mercancía de rendimiento inmediato a gran escala”.

Finalmente “han expulsado a los artistas del negocio” y por ello, agregó, “esto es una guerra cultural -desde hace varias décadas- en la que tratamos de comportarnos con cortesía por el momento”, pero “tenemos que dotarnos de armas y de tiempo, de reflexión”.

Confesó que tiene a veces conversaciones con profesores de institutos y estos le cuentan que sus alumnos “alienados” por estos nuevos géneros a veces escuchan en clase música de David Bowie o Iggy Pop “y la primera reacción es decir ‘¡bah!'”, pero “hasta el seguidor de este género -en alusión al reguetón- reflexiona y tarde o temprano se deja llevar por el oleaje de la música”.

Así, manifestó, “quien empieza navegando en un polígono de la costa acaba cogiendo una barquilla que le puede llevar a la Italia de Verdi”.

Echando la vista atrás a su prolífica y heterogénea trayectoria, recuerda cuando llevó a la ciudad de Sevilla a Compay Segundo y asistió como espectador de primera fila a la historia de la música, cuando algunas de las mujeres de las familias gitanas pasaban de la estupefacción a cantar y bailar con el maestro inventor del armónico al escucharle interpretar “Chan Chan”.

También recordó cómo su banda, Radio Futura, transitó por la llamada “Movida Madrileña”.

Al respecto, explicó cómo Radio Futura logró mantener su independencia y cómo finalmente él ha consolidado su carrera en solitario: “Me he salido con la mía en el sentido de sobrevivir sin ceder”, algo que “ojalá se lo pudiera permitir todo el mundo, no desde modelos de éxito engañosos que van a generar frustración colectiva”.

En cuanto a su vida como filósofo, Auserón, autodefinido como “estudiante vicioso de Filosofía”, ha asegurado que en enero se editará su tesis doctoral “Música en los fundamentos del logos”, aunque con otro título y algo “reelaborada” porque, bromeó, “no deja de ser un tocho de Filosofía”.