La salud mental es un componente esencial del bienestar general, y la terapia psicológica se ha consolidado como un recurso valioso para enfrentar desafíos emocionales y psicológicos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2023, más de 280 millones de personas en el mundo vivían con depresión y 301 millones con trastornos de ansiedad, lo que subraya la importancia de buscar ayuda profesional cuando las emociones o conductas afectan la calidad de vida.
Señales para acudir a terapia
Las emociones intensas y persistentes, como tristeza, ansiedad o ira, que interfieren en el trabajo, los estudios o las relaciones, son un indicador claro. La psicóloga clínica Laura Gómez, especialista en trastornos de ansiedad, explica: “Cuando una emoción se vuelve abrumadora y no mejora con el tiempo, un terapeuta puede ayudar a identificar su origen y desarrollar estrategias para gestionarla”. Por ejemplo, los ataques de ansiedad frecuentes o una sensación de vacío inexplicable son señales de alerta.
Asimismo, la dificultad para manejar el estrés cotidiano o resolver problemas que antes no representaban un desafío puede indicar la necesidad de apoyo profesional. Cambios significativos, como la pérdida de un ser querido, una ruptura o un cambio laboral, también pueden justificar la consulta. Según un estudio de la American Psychological Association (APA) de 2022, el 60% de las personas que enfrentan transiciones vitales reportan mejoras significativas tras asistir a terapia.
Comportamientos y síntomas físicos
Los hábitos perjudiciales, como el consumo excesivo de alcohol, drogas o aislamiento social, son otra razón para buscar ayuda. La terapia puede identificar las causas subyacentes de estas conductas y ofrecer alternativas saludables. Además, síntomas físicos sin explicación médica, como dolores de cabeza, fatiga crónica o insomnio, pueden estar ligados al estrés o problemas emocionales. La Dra. Ana Martínez, psiquiatra, señala: “En muchos casos, el cuerpo manifiesta lo que la mente no procesa. La terapia puede ser clave para abordar estas conexiones”.
Traumas y pensamientos críticos
Los traumas, como experiencias de abuso, violencia o accidentes, requieren atención especializada. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, ha demostrado una eficacia del 80% en el tratamiento de trastornos por estrés postraumático, según un estudio publicado en The Lancet en 2021. Además, los pensamientos suicidas o autolesivos son una emergencia que demanda intervención inmediata. En estos casos, contactar a un terapeuta o una línea de crisis es crucial.
No es necesario estar en crisis para acudir a terapia. Muchas personas buscan mejorar su bienestar, clarificar metas o superar sentimientos de estancamiento. Sin embargo, el estigma cultural sigue siendo una barrera en algunos contextos. “Ir a terapia es un acto de valentía, no de debilidad”, afirma Gómez, destacando la importancia de normalizar este recurso.
Pasos para iniciar terapia
Para comenzar, reflexiona sobre tus necesidades y busca un terapeuta acreditado. Plataformas como la Asociación Psicológica Americana o colegios de psicólogos locales ofrecen directorios confiables. Si el costo es una limitación, clínicas comunitarias o servicios en línea pueden ser opciones accesibles. La primera sesión permite evaluar si el terapeuta es adecuado para ti.
En países como México, líneas como la del Instituto Nacional de Psiquiatría (55-4160-5100) ofrecen apoyo gratuito. En España, el Teléfono de la Esperanza (717-003-717) es una alternativa. Buscar un terapeuta con experiencia en enfoques como la terapia cognitivo-conductual o el psicoanálisis puede marcar la diferencia. La terapia no solo alivia el malestar, sino que también fomenta el crecimiento personal, ayudando a las personas a vivir de manera más plena.