La investigación de las hermanas acribilladas en el barrio Jocay llegó a su fin con la condena de dos sicarios.  
Los asesinos fueron sentenciados a 22 años de cárcel por ejecutar la muerte de Glenda y Marcia Zambrano.
Ambas fueron asesinadas en un atentado registrado el 28 de enero del año pasado cuando estaban dentro de su casa, ubicada en la calle J-10, del barrio Jocay.
Una de ellas fue acribillada sin piedad, cuando tenía a su hija de nueve meses de nacida en los brazos.
Los culpables del doble crimen son Walter Manuel Ávila Murillo y Jefferson Mario Guerrero Macías, informó el fiscal Paco Delgado.  
El funcionario manifestó que los acusados fueron sentenciados ayer en la mañana en un juicio que duró varias semanas en el Palacio Justicia.  
Delgado contó que la clave para resolver la doble muerte fue la versión que rindió una persona que presenció el atentado.
“El testigo reconoció a los dos atacantes y luego de una pericia hecha a las imágenes de un video se logró establecer que los procesados habían participado en el crimen de las hermanas”, expresó el fiscal.
Incluso los implicados fueron llevados a una cámara de Gessel donde  los colocaron junto a 22 personas y  lograron ser identificados como los responsables del atentado por el testigo.
La cámara Gesell es una habitación separada por un vidrio que permite la observación de personas y está ubicada  dentro de la Unidad de Vigilancia Comunitaria (UVC). El acceso al lugar está restringido.

>  Video fue la clave. El fiscal explicó que otra de las pruebas presentadas en el juicio fue un video donde se observa a los acusados llegando a la casa de las víctimas en un taxi.
En las imágenes se observa que el carro los deja a una cuadra y avanzan caminando hasta la calle J-10. Luego ingresan a la vivienda donde estaban las dos hermanas y las acribillan. Segundos después salen corriendo y escapan en otro vehículo.
La Marea contactó a los familiares de las hermanas  y evitaron pronunciarse. “No podemos emitir ninguna versión por seguridad de nuestra familia”, expresó un pariente.

>  Muertes. Las víctimas fueron asesinadas cuando habían terminado de desayunar.
En la investigación se determinó que Glenda Zambrano recién había terminado de darle de lactar a su hija, y su hermana, Marcia Zambrano, iba a lavar los platos cuando llegaron los asesinos a ejecutar sus muertes.
Glenda era  ama de casa, tenía 32 años de edad y recibió cuatro disparos mientras que su hermana, Marcia, murió de siete balazos. Ella tenía 46 años y se dedicaba a vender perfumes, sostenes y maquillaje por catálogo.
La teoría que manejó la Fiscalía sobre este doble crimen es que se produjo por problemas de territorio originado por disputa de la venta de drogas.
Cinco meses después de este hecho mataron a un tercer hermano de las dos víctimas: Luis Zambrano.
Él fue ajusticiado en el barrio San Valentín por la misma razón: tráfico de droga, informó la Policía.
Por su crimen aún no hay presos y la investigación se maneja bajo reserva en la Fiscalía de Manta.

> Los condenados.  Los responsables sentenciados por esta doble muerte pagan la sanción en la cárcel “El Rodeo” de Portoviejo.
Walter Manuel Ávila Murillo y Jefferson Mario Guerrero Macías fueron señalados por la Policía como sicarios (ejecutan las muertes violentas  a cambio de recibir dinero).
Ambos registran antecedentes penales por los delitos de robo, asalto, hurto y asociación ilícita, asesinato y tenencia de armas.
Antes de que Walter Manuel Ávila Murillo fuera detenido, trabajaba como comerciante de pescado mientras que Jefferson Mario Guerrero Macías laboraba como  albañil y mecánicos de motos. También vendían celulares.
Guerrero Macías registra  siete capturas mientras que Ávila Murillo ha estado preso nueve veces, según los registros de la página web del Consejo de la Judicatura.