El Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAl) anunció que durante enero de 2026 se realizaron 869 traslados de personas privadas de libertad (PPL) en distintos centros penitenciarios de Ecuador, con el objetivo de mejorar el control interno, la clasificación adecuada y la gestión eficiente del sistema penitenciario a nivel nacional.
SNAl avanza en la reorganización penitenciaria nacional
En un esfuerzo por fortalecer la seguridad y el control dentro del sistema penitenciario ecuatoriano, el SNAl ha llevado a cabo traslados estratégicos de personas privadas de libertad en varias regiones del país. Estas acciones forman parte de una planificación operativa que busca una adecuada clasificación de los internos según su perfil, nivel de riesgo y situación jurídica.
Durante la primera semana de enero, se trasladaron 417 PPL desde el Centro de Rehabilitación Social Manabí N.º 2 Jipijapa, distribuidos principalmente hacia el Centro de Privación de Libertad Manabí N.º 4 El Rodeo y el Centro de Rehabilitación Social Manabí N.º 3 Bahía de Caráquez. Además, 141 mujeres fueron reubicadas desde Portoviejo hacia Jipijapa.
Traslados en otras regiones y balance general
El 15 de enero se movilizaron 81 personas desde Cañar hacia Azuay, y desde El Oro se trasladaron 104 PPL distribuidos entre Manabí y Chimborazo. Posteriormente, el 22 de enero, se concretaron movimientos de internos entre los centros de Napo y Pastaza, con un total de 126 personas trasladadas.
En conjunto, estas acciones suman 869 traslados realizados en solo tres semanas, reflejando el compromiso del SNAl con la seguridad, el orden interno y la gestión eficiente de los centros penitenciarios.
Gestión continua para la seguridad penitenciaria
El SNAl ha reiterado que continuará con estos procesos de reorganización de manera planificada y articulada, ajustándose a las necesidades operativas y de seguridad. Estas medidas buscan no solo el control de la población carcelaria sino también garantizar un ambiente más estable dentro de los centros de privación de libertad, contribuyendo a mejorar las condiciones y la administración del sistema penitenciario (12).