A pesar de su discapacidad visual del 84%, Rita Párraga estudió Comercio y Administración con especialidad en Secretaría Bilingüe en el Colegio Pedro Balda, luego obtuvo un título en Ciencias de la Educación. Más tarde, completó una maestría en Educación Especial con especialidad en Discapacidad Visual en la Universidad Politécnica Salesiana de Guayaquil. Ha ejercido su profesión dentro de la Asociación de Personas con Discapacidad Visual San Pablo de Manta, liderando proyectos educativos y de inclusión.

Desde su rol como coordinadora de deportes y ex presidenta de la asociación, Rita ha impulsado proyectos que van desde la lectoescritura en braille hasta la creación de menús accesibles en restaurantes, demostrando que las barreras no son un límite para transformar vidas.

Háblenos de la Asociación de Personas con Discapacidad Visual San Pablo de Manta. ¿Qué papel juega usted?

La asociación cuenta con 85 socios reconocidos por el Ministerio de Inclusión Social. Actualmente, soy coordinadora de deportes en el directorio, pero fui presidenta hasta el 30 de junio, cargo que ocupé durante cuatro años.

Durante su periodo, ¿Qué logros destacaría para la comunidad?

Uno de los mayores logros fue participar en un proyecto educativo nacional con el Ministerio de Educación, a través de la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador. Capacitamos a docentes y personas con discapacidad visual en lectoescritura braille, matemáticas con ábaco adaptado, orientación, movilidad, tecnología, música, danza y teatro, fomentando la independencia.

Ese proyecto suena muy completo. ¿Sigue activo?

Lo mantenemos, pero no como antes. El convenio con el Ministerio de Educación, que comenzó en 2006 y terminó en 2020, nos permitió capacitar a muchas personas, incluso de otros países. Ahora contamos con el apoyo del municipio de Manta, que nos proporciona profesores de danza, música, deportes y manualidades, beneficiando a unas 30 personas semanalmente.

Uno de sus proyectos más recientes es la creación de menús en braille para restaurantes. ¿Cómo nació esta idea?

La idea surgió gracias a una impresora braille donada por el alcalde Agustín Intriago desde Suiza. Decidimos usarla no solo para textos educativos, sino también para hacer de Manta una ciudad inclusiva. Empezamos un plan piloto con 12 restaurantes en Playita Mía y 16 en la Playa El Murciélago, transcribiendo sus menús al braille con el programa Biblos y el apoyo del municipio.

¿Cómo ha sido la recepción de este proyecto?

Muy buena. Los restaurantes han acogido la iniciativa con entusiasmo, ya que reciben a personas con discapacidad visual, no solo de Manta, sino también de otras ciudades y países, especialmente durante eventos nacionales que hay en Manta.

¿Planean expandir este proyecto de inclusión?

Sí, queremos llevar los menús en braille a San Mateo y otros restaurantes accesibles, y también a hoteles. Tuvimos una reunión con hoteleros, pero necesitamos un software para gráficos táctiles. El costo de los materiales, como las hojas braille de 120 gramos, es un desafío, pero con el apoyo del municpio hemos avanzado.

¿Qué otros proyectos de inserción tiene en mente la asociación?

Queremos potenciar los menús en braille y seguir trabajando con hoteleros. Además, soñamos con un espacio propio con tecnología, materiales y áreas deportivas para nuestros compañeros, muchos de los cuales destacan en deportes como el goalball y el fútbol, incluso a nivel internacional.

¿Cuál es su mayor sueño para la asociación?

Tener un espacio propio con todo lo necesario: tecnología, materiales y espacios deportivos. Nuestros compañeros del Club Deportivo Paralímpico han logrado mucho, como ser vicecampeones en Panamá, pero no tienen un lugar seguro para entrenar. Ese es mi gran sueño.