La fiebre infantil, una respuesta común del organismo ante infecciones, puede manejarse en casa con medidas seguras cuando el niño se encuentra estable, según recomendaciones médicas difundidas por pediatras y organismos de salud.
Esta relacionada a infecciones virales
La fiebre en niños es una de las principales causas de preocupación en padres y cuidadores. Se considera fiebre cuando la temperatura corporal alcanza o supera los 38 °C, y en la mayoría de los casos está asociada a infecciones virales que suelen resolverse en pocos días sin complicaciones.
Entre las medidas generales en casa, los especialistas destacan la hidratación frecuente, ofreciendo líquidos en pequeñas cantidades como agua, suero oral, caldos claros o leche materna en el caso de bebés. La fiebre incrementa la pérdida de líquidos, por lo que prevenir la deshidratación es clave.
También se recomienda mantener al niño con ropa ligera, evitar abrigarlo en exceso y procurar un ambiente ventilado con temperatura agradable, entre 22 y 24 °C. El reposo en un entorno tranquilo contribuye a la recuperación.
Uso de medicamentos y control de la temperatura
El control de la temperatura debe realizarse cada 4 a 6 horas con un termómetro digital. En bebés menores de tres meses, la medición rectal es la más precisa, mientras que en niños mayores puede utilizarse la vía axilar u oral.
El uso de antipiréticos como paracetamol, indicado desde los 3 meses, o ibuprofeno, recomendado a partir de los 6 meses, solo debe hacerse si el niño presenta malestar significativo. La dosis debe calcularse según el peso, nunca por edad, y sin exceder la cantidad máxima diaria.
Como medidas físicas, se aconsejan paños húmedos con agua tibia o baños tibios de corta duración, siempre evitando el uso de agua fría o alcohol, prácticas consideradas peligrosas por el riesgo de complicaciones.
Errores frecuentes y señales de alarma
Los especialistas advierten que no debe administrarse aspirina a niños, debido al riesgo del síndrome de Reye. Tampoco se recomienda cubrirlos con mantas gruesas ni utilizar métodos extremos para bajar la fiebre.
Existen signos de alarma que requieren atención médica inmediata. Entre ellos se incluyen fiebre en bebés menores de 3 meses, temperatura persistente de 39 o 40 °C, dificultad para respirar, convulsiones, decaimiento extremo, vómitos continuos o fiebre que se prolonga más de tres días.
Las autoridades sanitarias recuerdan que, ante cualquier duda sobre la evolución del niño, es fundamental consultar con un profesional de salud para una evaluación oportuna.