En una reciente entrevista conducida por los comunicadores Pedro Escobar y Consuelo Loor, el reconocido analista económico Alberto Acosta Burneo abordó la compleja situación comercial que atraviesa Ecuador tras la imposición de una tasa de seguridad (arancel) a las importaciones desde Colombia, además del incremento del precio del oro y la producción avícola.

Según el experto, aunque la preocupación del presidente Daniel Noboa por la seguridad fronteriza y el narcotráfico es legítima, el uso de herramientas económicas como represalia genera un escenario donde "todos pierden", afectando directamente el bienestar de los ciudadanos.

El costo de la "guerra comercial" con Colombia

Acosta Burneo calificó la medida como un "mensaje contradictorio" para el mercado internacional. Mientras el país busca activamente la apertura comercial, la aplicación de aranceles bajo el nombre de tasas de seguridad encarece los insumos para los productores ecuatorianos y eleva los precios para los consumidores.

Colombia no es solo un socio estratégico de décadas, sino un proveedor clave de materias primas, cosméticos, vehículos, productos farmacéuticos y químicos esenciales para la industria nacional.

La vulnerabilidad de Ecuador en este conflicto se acentúa por la dependencia eléctrica. Actualmente, el país importa cerca del 10% de su oferta total de energía desde Colombia, lo que convierte cualquier fricción diplomática en un riesgo para la estabilidad del suministro eléctrico nacional.

Para el economista, la solución debe ser una "desescalada controlada" mediante una negociación directa entre los presidentes Noboa y Petro, trasladando la discusión al plano político y de seguridad, fuera del ámbito económico.

El oro supera los 5.000 dólares: efectos en Ecuador

En el ámbito global, el precio del oro ha marcado hitos históricos al superar los 5.000 dólares por onza. Acosta Burneo explica que este fenómeno responde a la incertidumbre geopolítica generada por las políticas agresivas de grandes potencias y la gestión de Donald Trump, lo que ha llevado a los bancos centrales a refugiarse en el metal precioso y alejarse del dólar.

Para Ecuador, este escenario tiene una doble lectura: por un lado, revaloriza las reservas internacionales y mejora el monto de las exportaciones mineras.

No obstante, existe una arista negativa: el incentivo para la minería ilegal. Con un precio del oro tan elevado, esta actividad se vuelve extremadamente rentable. Acosta Burneo recordó que desde 2019, tras el cierre del catastro minero a la minería formal, el control de los territorios ha quedado vulnerable ante grupos irregulares.

Por otra parte, la debilidad del dólar frente al oro beneficia la competitividad de las exportaciones ecuatorianas, abaratando los productos nacionales en el mercado mundial.

Equilibrio en el sector avícola y consumo masivo

Finalmente, el analista se refirió a la situación del sector agrícola, específicamente a la sobreproducción de huevos y pollo. Tras un periodo de escasez y precios altos meses atrás, el mercado ha respondido con un exceso de oferta que ahora está empujando los precios a la baja.

Acosta Burneo aclaró que esto no constituye una crisis, sino un proceso natural de ajuste donde el consumidor, a través del precio, comunica al productor la necesidad de reducir la oferta para alcanzar un nuevo punto de equilibrio.

Este ajuste implica que algunos productores, especialmente los más pequeños con costos de producción elevados, deban reducir su capacidad operativa o salir del mercado.

Es un mecanismo de comunicación esencial en la economía de mercado que garantiza que la cantidad de producto disponible se alinee con la demanda real de los hogares.

Acosta Burneo concluyó que, pese a la incertidumbre externa, Ecuador mantiene oportunidades de crecimiento si logra sostener su política de apertura comercial y estabilidad institucional.