Investigadores confirmaron mediante estudios genéticos y morfológicos que el venado antes conocido como Mazama rufina pertenece a un linaje independiente, creando el nuevo género Andinocervus rufinus, endémico de los Andes del norte y vulnerable por amenazas antropogénicas.

Un equipo liderado por Héctor E., Ramírez-Chaves, de la Universidad de Caldas (Colombia), publicó en octubre de 2025 en la revista Zootaxa la descripción formal del nuevo género Andinocervus, con Andinocervus rufinus (Pucheran, 1851) como su única especie.

Anteriormente clasificado en el género Mazama (como Mazama rufina o "dwarf red brocket"), análisis de ADN mitocondrial y nuclear revelaron que no comparte un ancestro común reciente con otras especies de ese género.

Los razgos

La reclasificación se basa también en rasgos craneales únicos, como una fosa lagrimal (preorbital) extremadamente profunda, y se sustenta en especímenes de museos y registros de campo en Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. El Instituto Humboldt difundió el hallazgo en enero de 2026, destacando su relevancia para entender la evolución de los venados sudamericanos. 

El estudio sistemático analizó secuencias genéticas y comparó cráneos de venados. Los resultados indicaron que Andinocervus rufinus forma un clado independiente dentro de la familia Cervidae, separado filogenéticamente de Mazama y otros géneros sudamericanos.

La fosa lagrimal profunda —un surco óseo en el cráneo para glándulas preorbitales— es el carácter diagnóstico más evidente, permitiendo su identificación incluso en restos óseos. Otras características incluyen su pequeño tamaño (cráneo de 170-172 mm de longitud máxima, peso adulto entre 10-15 kg), pelaje rojizo intenso, patas negras y máscara facial oscura con manchas blancas en barbilla y nariz. Estas adaptaciones reflejan su especialización en entornos de alta montaña.

En la cordillera de los Andes

Andinocervus rufinus habita bosques montanos nublados y páramos entre 1.000 y 3.700 metros de altitud, en las cordilleras de los Andes del norte. En Colombia, se registra en departamentos como Tolima (Murillo) y zonas próximas al Parque Nacional Natural Los Nevados. La distribución abarca también regiones andinas de Ecuador, Perú y Venezuela, aunque las poblaciones son fragmentadas por barreras geográficas naturales y humanas.

Su rango altitudinal lo expone a temperaturas bajas, vegetación esclerófila y niebla persistente, condiciones a las que se adapta con su tamaño compacto y comportamiento esquivo.

Amenazas a su especie

El Instituto Humboldt clasifica a la especie como Vulnerable debido a poblaciones pequeñas y aisladas. Las principales amenazas incluyen atropellamientos en carreteras cercanas a áreas protegidas, caza furtiva, deforestación, expansión agrícola y ganadera, y efectos del cambio climático en los páramos (alteración de hidrología y vegetación).

La fragmentación de hábitats reduce el flujo genético y aumenta la vulnerabilidad a eventos estocásticos. El reconocimiento como género monotípico (un solo miembro) implica que cualquier pérdida poblacional afecta directamente la diversidad taxonómica de los cérvidos sudamericanos.

Especies y ubicación

Con esta reclasificación, Colombia consolida su posición como uno de los países más diversos en cérvidos de Sudamérica, con cinco especies en tres géneros: Odocoileus (venados de cola blanca en llanos y zonas bajas), Mazama (corzuelas roja y parda/gris) y ahora Andinocervus (exclusivo del venado rojo de páramo).

El hallazgo refuerza la importancia de los Andes como hotspot de endemismo y evolución. (27)