En Santo Domingo no existe un centro de rehabilitación de adicciones autorizado, lo que deja sin opciones formales a quienes buscan tratamiento y agrava la crisis social.

En Santo Domingo, la Agencia de Aseguramiento de la Calidad de los Servicios de Salud y Medicina Prepagada (ACESS) confirmó que no existe un solo centro de rehabilitación de adicciones autorizado para operar, pese al incremento visible del consumo de drogas en espacios públicos y al aumento de personas en situación de calle con dependencia a sustancias.

Ausencia total de clínicas autorizadas

Katerine Calvachi, directora de procesos sancionatorios de la ACESS, detalló que a nivel nacional solo hay siete centros de rehabilitación autorizados, mientras que más de mil establecimientos han sido clausurados por incumplir la normativa.

No hay centros de rehabilitación certificados: el vacío que agrava las adicciones en Santo Domingo

En Santo Domingo, las clausuras dejan a los pacientes sin tratamiento y, en muchos casos, regresan a las calles sin un proceso de reinserción social. Calvachi reconoció que la ciudad enfrenta un grave problema de consumo de drogas, pero carece de infraestructura aprobada para atenderlo.

En los últimos meses, las calles céntricas y barrios periféricos registran un aumento de consumidores de sustancias, un fenómeno que preocupa.

Centros informales y trabas para su legalización

Existen lugares creados por personas que superaron una adicción y buscan ayudar a otros, pero funcionan sin autorización. Uno de los líderes, que prefirió el anonimato, explicó que los requisitos legales son complejos: se exige infraestructura adecuada, personal especializado y cumplir con trámites extensos.

Este gestor comunitario pidió a las autoridades que capaciten a quienes manejan estos espacios para que puedan regularizarse. Señaló que muchos usuarios no tienen recursos para pagar clínicas privadas y reciben atención gratuita en estos lugares improvisados.

En lo que va del año, al menos dos centros no autorizados han sido clausurados en Santo Domingo. En uno de ellos, la medida se ejecutó un día después de que en sus exteriores se produjera un doble asesinato.

El otro local se localizó en el recinto Unión del Toachi.

Testimonio de una lucha contra las drogas

Oscar, consumidor de 32 años, ha pasado por tres intentos de rehabilitación. En el primero, su madre pagó 100 dólares mensuales por hospedaje, alimentación y medicamentos para las crisis de abstinencia. Abandonó el tratamiento en menos de dos meses y recayó.

En su segundo intento, sus padres reunieron 250 dólares mensuales para una clínica distinta, pero nuevamente salió antes de tiempo y volvió a consumir. Desesperada, su madre llegó a encadenarlo para evitar que se fugara, pero él logró soltarse.

Hoy, Oscar admite que continúa en el vicio, pese a que un problema pulmonar lo mantiene al borde de la muerte. Reconoce que la falta de recursos y su escasa voluntad complican su recuperación.

Acciones del Ministerio de Salud

El Ministerio de Salud Pública (MSP) ejecuta un programa de recuperación de adicciones con charlas y tratamiento médico, dirigido a personas que acuden de manera voluntaria. Estas sesiones, que se realizan varias veces por semana en el centro de salud Augusto Egas (Santo Domingo), buscan reducir el consumo de alcohol y drogas.

Para David (nombre protegido), un exconsumidor, “una persona rehabilitada es un delincuente menos en las calles”. Sin embargo, la falta de centros especializados autorizados limita la continuidad y efectividad de estos procesos.

Clausuras y denuncias de maltrato

En algunos establecimientos clausurados, las autoridades han encontrado palos y bates utilizados para golpear a los internos y otros métodos de castigo físico, prácticas que evidencian la ausencia de control y protocolos humanizados.

La ACESS advierte que, sin supervisión, estos lugares pueden convertirse en focos de abuso y violencia, afectando a quienes buscan salir de la adicción.