La rapera Nicki Minaj manifestó públicamente su apoyo al expresidente Donald Trump durante una conferencia en Washington, celebrada hace unas semanas, provocando reacciones negativas entre seguidores y sectores progresistas que históricamente la respaldaron.

Nicki Minaj causó sorpresa y controversia al declarar que es "probablemente la fan número uno del presidente" Donald Trump, una afirmación que marcó un punto de quiebre en la percepción pública de la artista. Las palabras fueron pronunciadas durante un evento vinculado al lanzamiento de las denominadas "cuentas Trump" para niños estadounidenses, iniciativa a la que la rapera aseguró que apoyará de manera privada.

Las declaraciones generaron decepción y enfado entre millones de seguidores que identificaban a Minaj como una figura disruptiva y cercana a causas progresistas. Tras el pronunciamiento, numerosos usuarios expresaron su rechazo en redes sociales y dejaron de seguir o apoyar a la cantante, evidenciando el impacto inmediato de su postura política.

Con este posicionamiento, para parte de su audiencia se desdibujó el relato combativo y de representación comunitaria que la rapera había construido a lo largo de su carrera. El contraste entre su discurso actual y el mensaje que proyectó en sus primeros años ha sido uno de los ejes centrales de la polémica.

Respuesta ante las críticas

Lejos de matizar sus declaraciones, Nicki Minaj aseguró que las críticas no la afectan. Frente al rechazo de sectores de su propia comunidad, afirmó que "el odio o lo que dice la gente no me afecta en absoluto" y añadió que este tipo de reacciones incluso la motivan a reforzar su apoyo a Trump.

Desde el entorno del expresidente, las declaraciones de la artista fueron recibidas con gestos de cercanía. Trump llegó a bromear públicamente con la idea de imitar a la rapera y dejarse crecer las uñas, un rasgo característico de la imagen de la autoproclamada "reina del rap", quien acumula récords de ventas y premios en la industria musical.

Antecedentes y alineamiento político

El respaldo de Minaj al trumpismo no es un hecho aislado. En noviembre pasado, la cantante protagonizó una intervención en la ONU, donde afirmó que los cristianos eran blanco de ataques en Nigeria, una acusación que ha sido reiterada por Trump, pero que ha sido rechazada por autoridades del país africano y por observadores internacionales.

Además, en anteriores conferencias vinculadas al expresidente, Minaj realizó declaraciones tránsfobas y se mostró crítica con las políticas de género actuales. En particular, cuestionó al gobernador de California, Gavin Newsom, por su respaldo a las juventudes trans, y pronunció la frase "Chicos, sed chicos", que generó indignación a nivel internacional.

Estas posturas contrastan con etapas previas de su carrera. En 2018, la rapera criticó públicamente la política antiinmigración de Trump durante su primer mandato. Posteriormente, en 2020, formó parte del jurado de un concurso de drag queens, presentándose como aliada del colectivo LGTBIQ+ y consolidando una imagen de cercanía con estas comunidades.

Un giro que marca debate

Consultada por el cambio de postura, Nicki Minaj respondió de forma escueta: "Está bien cambiar de opinión". Mientras tanto, su incorporación visible al movimiento MAGA (Make America Great Again) sigue generando debate sobre el papel de las figuras públicas en el discurso político y el impacto de sus posicionamientos en audiencias globales.