La mesada infantil , una práctica común en muchos hogares, comienza a adquirir un nuevo enfoque dentro de la educación financiera familiar . Padres, educadores y economistas coinciden en que la paga semanal puede transformarse en una herramienta formativa que enseña a los niños responsabilidad económica , valor del dinero y hábitos de ahorro desde edades tempranas.
Según la economista María Fernanda Cedeño, entregar una cantidad fija y periódica de dinero a los hijos no solo cubre pequeños gastos, sino que les permite aprender a administrar recursos limitados . La práctica resulta más efectiva cuando está acompañada de orientación y seguimiento por parte de los padres.
Un método que enseña planificación y disciplina
La mesada inteligente consiste en otorgar al niño una suma semanal o quincenal, ajustada a su edad y necesidades, con el objetivo de que gestione su propio dinero. Esta estrategia, aplicada de forma constante, fomenta hábitos financieros saludables y ayuda a comprender que los recursos no son infinitos.
Por ello, la economista recomienda dividir la paga en tres categorías básicas: ahorro, gasto y donación . Con ello, el menor aprende a distribuir su dinero, establecer metas y diferenciar entre deseos y necesidades . El porcentaje destinado al ahorro puede variar, pero suele ubicarse entre el 20 % y el 30 % del monto total.
En el ámbito psicológico, la práctica también refuerza la autonomía y la toma de decisiones responsables. Cuando los niños experimentan las consecuencias de gastar todo su dinero antes de tiempo, desarrollan mayor control financiero y autocorrección .
Padres como guías en la educación económica
La orientación familiar es clave para que la mesada cumpla su propósito educativo. Los padres deben evitar usar la paga como castigo o recompensa, ya que esto distorsiona su valor formativo. En cambio, se aconseja establecer reglas claras y consistentes sobre cuándo y por qué se entrega, agrega Cedeño.
De acuerdo con expertos en finanzas, los niños que manejan mesadas con supervisión tienden a ahorrar más y gastar con mayor criterio durante la adolescencia. Además, demuestran interés por entender conceptos básicos como el presupuesto, el interés y la planificación a largo plazo.
El uso de herramientas digitales también se suma al proceso. Aplicaciones diseñadas para menores permiten registrar gastos, metas de ahorro y balances semanales, facilitando el aprendizaje en entornos tecnológicos cotidianos.
El ahorro como hábito familiar
El ahorro infantil refuerza el vínculo familiar cuando se incorpora a las rutinas del hogar. Los expertos sugieren que los padres compartan sus propias estrategias de ahorro o involucren a los hijos en decisiones simples del presupuesto familiar. Estas prácticas promueven transparencia, confianza y educación económica intergeneracional .
Algunos hogares adoptan el uso de “ sobres o frascos del ahorro ”, un método visual que permite a los niños observar cómo su dinero crece con el tiempo. Este enfoque práctico fortalece el sentido de logro y motiva la constancia.
Un paso hacia la educación financiera integral
La implementación de la mesada inteligente forma parte de una tendencia global que impulsa la educación financiera desde la infancia . Instituciones educativas y organismos públicos en varios países promueven programas que integran conceptos básicos de economía familiar en las aulas.
La meta es preparar a las futuras generaciones para tomar decisiones informadas en un contexto económico cada vez más complejo. Enseñar a los niños a administrar su dinero no solo previene el endeudamiento futuro, sino que también construye una cultura de responsabilidad y ahorro sostenible .