Una alerta ciudadana permitió visibilizar la situación de Lupo, un perro de nueve meses de edad que permanecía la mayor parte del día en el balcón de un departamento arrendado. El inmueble se ubica en el barrio Santo Tomás, en Guamaní, al sur de la capital. Conozca los detalles del rescate animal.
El espacio donde vivía el animal resultaba reducido y carecía de un techo que lo protegiera de la lluvia o del sol intenso. Además, el balcón limitaba su movilidad y no ofrecía condiciones mínimas para su desarrollo físico.
Durante la inspección, los funcionarios constataron que Lupo no tenía acceso permanente a agua ni alimento. La presencia de excremento acumulado evidenció un descuido prolongado, según el informe preliminar levantado en el sitio.
Intervención y versión del tutor del perro Lupo
Ante la denuncia, inspectores de la UBA acudieron al lugar junto con personal de la AMC y efectivos de la Policía Nacional, con el fin de verificar la situación y aplicar los protocolos correspondientes.
El tutor explicó que había adoptado al perro meses atrás, luego de que una pareja extranjera retornara a su país. Añadió que, por el embarazo reciente de su esposa y recomendaciones médicas, decidió que el can no permaneciera dentro del departamento.
También señaló que enfrentaban dificultades económicas, lo que les impedía cambiarse de vivienda. Sin embargo, estas razones no justificaban las condiciones en las que se encontraba el animal, de acuerdo con la normativa vigente en Quito.
Condiciones de salud y rescate animal
Los inspectores verificaron que Lupo no estaba esterilizado y no contaba con su esquema de vacunación al día, factores que incrementan riesgos sanitarios tanto para el animal como para la comunidad.
Tras recibir orientación técnica y conocer el alcance del caso, el tutor aceptó entregar al perro de manera voluntaria para que quede bajo custodia de la UBA. Durante el procedimiento expresó su pesar por no haber podido garantizar su bienestar.
La UBA elaborará un informe que será remitido a la AMC, entidad que evaluará posibles sanciones administrativas, conforme a la ordenanza metropolitana de protección animal.
Proceso de adopción tras el rescate animal
Luego del rescate, Lupo fue trasladado a un centro de atención de la UBA, donde recibirá valoración veterinaria integral, alimentación adecuada y seguimiento conductual.
El perro fue descrito como juguetón, obediente y cariñoso, con buena disposición al contacto humano. Una vez que complete su vacunación, esterilización y colocación de microchip, quedará habilitado para adopción responsable.