Un total de 15 migrantes de origen peruano y ecuatoriano llegaron el 15 de abril de 2026 a República Democrática del Congo, tras ser expulsados desde Estados Unidos bajo un plan impulsado por el presidente Donald Trump, que contempla el traslado de extranjeros en situación irregular a terceros países mediante acuerdos bilaterales.
El grupo, conformado por siete mujeres y ocho hombres, arribó en un vuelo que aterrizó en el aeropuerto de Ndjili, en la ciudad de Kinshasa. Se trata del primer contingente recibido por el país africano como parte de esta iniciativa migratoria.
La medida forma parte de un programa que busca reubicar a migrantes en terceros países a cambio de apoyo financiero o logístico por parte de Washington, según reportes oficiales. Esta estrategia ha generado atención internacional por sus implicaciones en materia de derechos humanos y política migratoria.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que el gobierno congoleño solicitó asistencia para brindar ayuda humanitaria a los migrantes trasladados. Además, señaló que podrá ofrecer programas de retorno voluntario asistido para quienes deseen regresar a sus países de origen.
Acuerdos y contexto internacional
La implementación de este plan ocurre tras un acuerdo bilateral que incluye el acceso de Estados Unidos a recursos mineros estratégicos del subsuelo congoleño, considerados clave para la industria tecnológica global.
Estos recursos son fundamentales para la producción de dispositivos electrónicos, lo que ha incrementado el interés internacional en la región. El convenio entre ambos países abarca componentes económicos y logísticos, además de cooperación en temas migratorios.
A cambio, Estados Unidos ha participado en iniciativas diplomáticas para contribuir a la estabilidad en el este del Congo, una región afectada por conflictos armados durante más de 30 años.
Situación en el terreno
Las autoridades no han detallado aún las condiciones de permanencia de los migrantes en el país africano ni los procedimientos que se seguirán en cada caso. Sin embargo, la intervención de la Organización Internacional para las Migraciones busca garantizar condiciones básicas de atención.
El traslado de migrantes a terceros países es una práctica que ha sido objeto de debate en distintos foros internacionales, debido a los desafíos legales, humanitarios y logísticos que implica su implementación.
Este primer grupo podría marcar el inicio de nuevas operaciones similares, dependiendo de los acuerdos que Estados Unidos logre establecer con otros países.