Kate Winslet ofreció una entrevista reveladora en el programa Team Deakins (Equipo Deakins), donde analizó cómo su adolescencia marcó su desarrollo personal y profesional.

La actriz vinculó sus experiencias tempranas con su capacidad para interpretar personajes complejos y con su postura crítica frente a los estándares irreales de belleza en Hollywood.

Kate Winslet y la influencia de su adolescencia en su carrera artística

Durante la conversación, Kate Winslet explicó que, en su adolescencia, vivió experiencias íntimas tanto con mujeres como con hombres, dentro de un contexto de curiosidad y autodescubrimiento.

Aclaró que esas vivencias no respondían a una orientación sexual definida, sino a una etapa de exploración emocional propia del crecimiento personal.

La actriz señaló que esas experiencias influyeron directamente en su debut cinematográfico en Criaturas celestiales (1994).

Según explicó, la intensidad emocional que vivió en su juventud le permitió comprender con mayor profundidad la relación obsesiva que interpretó en la película.

“Había algo en la conexión tan intensa que tenían esas dos mujeres que yo comprendía profundamente”, expresó Winslet. Esa identificación, añadió, le permitió construir un personaje auténtico, honesto y alejado de estereotipos simplificados.

El escrutinio corporal y la presión mediática

Kate Winslet también abordó el escrutinio público sobre su cuerpo, que comenzó cuando era muy joven en el Reino Unido. Recordó haber sido objeto de burlas y apodos ofensivos como “grasa” (blubber), lo que afectó seriamente su autoestima.

Incluso una profesora le aseguró que solo conseguiría papeles de “chica gorda”, comentario que profundizó la presión externa.

Entre los 15 y 19 años, la actriz adoptó prácticas alimenticias “realmente poco saludables” como consecuencia directa de ese entorno.

Titanic, manipulación digital y sexismo en Hollywood

El éxito global de Titanic (1997) intensificó la atención mediática sobre su imagen. Winslet denunció que varias revistas manipularon digitalmente su cuerpo para ajustarlo a cánones irreales impuestos por la industria.

“No me parezco a eso... esas imágenes editadas nunca deberían ser tomadas como ejemplo por las jóvenes”, afirmó la actriz.

Ese nivel de exposición llegó a afectar a su familia durante su separación del director Sam Mendes.

Frente a estas dificultades, Winslet destacó el apoyo de su entorno cercano. Gestos cotidianos, como compartir una comida, le ayudaron a sobrellevar los momentos más complejos.

En el ámbito profesional, Kate Winslet denunció la persistencia del sexismo en los rodajes. Señaló que recibe comentarios condescendientes que rara vez se dirigen a sus colegas hombres, evidenciando una desigualdad estructural que aún persiste en la industria cinematográfica.