Kanye West, ahora conocido como Ye, volvió al centro del debate público tras publicar una extensa carta abierta en la edición impresa de The Wall Street Journal del lunes 26 de enero. En el texto, el músico aborda de forma directa las repercusiones de sus declaraciones y comportamientos de los últimos años, muchos de ellos de carácter antisemita, y los vincula a un deterioro prolongado de su salud mental.

La misiva marca uno de los pronunciamientos más introspectivos del artista, quien reconoce que sus acciones provocaron una ruptura profunda con personas cercanas, aliados profesionales y amplios sectores del público. Lejos de minimizar la controversia, West admite el daño causado y plantea su intención de enfrentar las consecuencias.

Una carta para enfrentar las consecuencias

En el mensaje, West reconoce que lastimó a personas clave en su vida. "Algunas de las personas que más quiero fueron las que peor traté", escribió, aludiendo al impacto emocional que su conducta generó en su entorno más cercano. Según relata, sus allegados enfrentaron miedo, confusión y agotamiento al intentar acompañarlo en momentos en los que —dice— él mismo se volvía irreconocible.

El artista también reconoce la pérdida de confianza pública que atravesó, producto de discursos y publicaciones que eclipsaron su obra musical y derivaron en un aislamiento progresivo dentro de la industria del entretenimiento.

El origen de su diagnóstico y la salud mental

West sitúa el inicio de su deterioro en un accidente automovilístico ocurrido en 2002, que le provocó una fractura de mandíbula y una lesión en el lóbulo frontal derecho. Según explica, ese daño neurológico pasó desapercibido durante años y habría contribuido a una salud mental inestable, que más tarde derivó en un diagnóstico de trastorno bipolar tipo 1.

En la carta, el rapero describe la bipolaridad como una enfermedad que distorsiona la percepción de la realidad y genera una fuerte negación de la necesidad de ayuda.

"Cuando estás en un episodio maníaco no crees estar enfermo. Sientes que ves el mundo con más claridad que nunca, aunque en realidad lo estás perdiendo todo", señala.

Rupturas personales y quiebre profesional

Las consecuencias de sus actos se reflejaron de manera contundente en su carrera. En 2022, Adidas puso fin a su alianza con la marca Yeezy tras una serie de comentarios antisemitas, uno de los quiebres comerciales más significativos de su trayectoria.

Posteriormente, el artista enfrentó demandas legales, desvinculaciones de agentes y la suspensión de cuentas en redes sociales, luego de compartir mensajes de odio y elogios al nazismo. Incluso, una canción con referencias directas a esa ideología llegó a ser prohibida en Alemania.

West admite que, en su "estado fracturado", llegó a utilizar símbolos extremistas como una forma de provocación, decisiones que hoy califica como producto de un "juicio pobre y conducta imprudente".

Disculpas públicas y proceso de recuperación

En la parte final de la carta, el músico expresa arrepentimiento por sus actos y ofrece disculpas tanto a la comunidad judía como a la afroamericana. Asegura no ser nazi ni antisemita y afirma que su intención actual es asumir responsabilidad y avanzar hacia un cambio real.

West también revela que atravesó un episodio maníaco prolongado durante cuatro meses en 2025, periodo en el que llegó a experimentar pensamientos suicidas. Según relata, fue su esposa, Bianca Censori, quien lo impulsó a buscar ayuda profesional.

Actualmente, asegura seguir un tratamiento basado en medicación, terapia, ejercicio y hábitos saludables. "No pido simpatía ni un pase libre; aspiro a ganarme el perdón", concluye, subrayando que su proceso de recuperación continúa.