El Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) informó el descubrimiento de una nueva especie de rana terrestre denominada Pristimantis fergusoni, hallada en bosques montanos altos de los Andes orientales de Ecuador.
La investigación fue desarrollada por científicos ecuatorianos y estadounidenses, quienes identificaron características morfológicas y genéticas que diferencian a esta especie de otras ranas espinosas de la región.
El hallazgo se registró en las reservas Cerro Candelaria y Chamana, dentro del Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, en la provincia de Tungurahua.
Los ejemplares fueron encontrados entre 2.972 y 3.200 metros sobre el nivel del mar, en ecosistemas de bosque montano superior caracterizados por vegetación herbácea y arbustiva.
Según los investigadores, la nueva especie presenta una combinación distintiva de rasgos físicos que permitió su diferenciación taxonómica dentro del género Pristimantis, uno de los más diversos en América del Sur.
Características morfológicas distintivas
De acuerdo con el reporte científico difundido por INABIO, Pristimantis fergusoni posee un hocico corto con una pequeña papila en la punta, rasgo más evidente en los machos. Además, presenta tubérculos cónicos prominentes en los párpados y talones, lo que le confiere una apariencia espinosa.
La coloración dorsal es variable y puede oscilar entre verde lima, naranja claro o tonos canela, mientras que el vientre y las ingles muestran una coloración escarlata intensa, especialmente marcada en las hembras. El iris es amarillo con una franja horizontal anaranjada.
Estas características, junto con la disposición de pliegues cutáneos y el desarrollo de tubérculos dorsales, fueron determinantes para diferenciarla de otras especies congéneres presentes en las laderas orientales andinas.
Distribución restringida y estado de conservación
Hasta el momento, la especie ha sido registrada únicamente en dos localidades cercanas entre sí dentro del valle alto del río Pastaza. Esta distribución limitada sugiere un rango geográfico restringido.
Debido a la información todavía insuficiente sobre el tamaño poblacional, tendencias demográficas y posibles amenazas, los investigadores proponen clasificarla como "Datos Insuficientes" según los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El descubrimiento refuerza la relevancia biológica del corredor Llanganates-Sangay. En las últimas décadas se han descrito al menos 30 especies de ranas estrabomántidas en esta región andina, considerada un punto clave de diversidad herpetológica.
Diversidad del género Pristimantis en los Andes
El género Pristimantis comprende actualmente 627 especies, lo que lo convierte en uno de los grupos de anfibios más diversos del mundo. Su mayor concentración se encuentra en los Andes del norte de América del Sur.
En Ecuador, la mayor diversidad se localiza en las laderas orientales andinas, donde varias especies exhiben tubérculos dorsales conspicuos que producen una apariencia espinosa, frecuentemente asociada a tonalidades verdosas. La variación en coloración dorsal y ventral constituye un elemento clave para la diferenciación entre especies.
Los análisis filogenéticos realizados en el estudio confirmaron que Pristimantis fergusoni forma parte de un clado de ranas espinosas andinas, aportando información relevante para comprender las relaciones evolutivas dentro de este complejo grupo taxonómico.
Investigación y cooperación científica
El estudio combinó trabajo de campo desarrollado entre 2008 y 2023 con análisis morfológicos detallados y estudios moleculares efectuados en laboratorios de Quito. Este enfoque permitió corroborar la singularidad genética de la nueva especie.
En la investigación participaron la Fundación EcoMinga, INABIO, la Fundación Oscar Efrén Reyes, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el Instituto Peruano de Herpetología, The Youth Land Trust, el Smithsonian's National Zoo and Conservation Biology Institute y la Universidad San Francisco de Quito.
El hallazgo amplía el inventario de anfibios ecuatorianos y aporta nuevos datos sobre la biodiversidad de los bosques montanos andinos, considerados ecosistemas estratégicos por su alto nivel de endemismo.