El cine nacional se prepara para incursionar con fuerza en el género de acción y suspenso con Buenos Amigos, una película que parte de un hecho aparentemente menor: un grupo de jóvenes roba la mochila equivocada. Ese error los coloca en la mira de una mafia europea que opera en el país y activa un violento operativo de exmilitares encargados de recuperar la evidencia... sin dejar sobrevivientes.
Lo que comienza como un delito callejero escala rápidamente a una noche de persecución, violencia y decisiones límite.
Una historia marcada por la familia y el riesgo
En medio del caos aparece Isabel, una adolescente que, por rebeldía, se vincula con la pandilla y termina atrapada en la espiral criminal. Su desaparición empuja a Tatiana, su madrastra, a actuar. Lejos del estereotipo tradicional, ella es una mujer con un pasado ligado a las artes marciales, dispuesta a enfrentarse a todo para salvarla.
La película construye así su núcleo emocional: una relación forjada no por la sangre, sino por la elección consciente de proteger y amar.
Maternidades que rompen estereotipos
Buenos Amigos propone una reflexión poco habitual en el cine de acción: la familia como vínculo elegido. Karen Montero, actriz y productora ejecutiva, explica que la figura de la madrastra suele cargarse de prejuicios, algo que el filme busca desmontar.
La historia tiene un fuerte componente autobiográfico. Tanto Montero como el director y guionista Dwight Gregorich han vivido experiencias en familias ensambladas, lo que aporta autenticidad a la relación entre los personajes, obligados a reconocerse y cuidarse durante una noche extrema de supervivencia.
Quito como escenario principal
La producción se filma íntegramente en Quito, integrando espacios urbanos icónicos como el túnel Guayasamín, zonas industriales y el Metro de Quito, que se convierte en parte activa del relato. La ciudad no solo sirve como telón de fondo, sino como un personaje más dentro de la narrativa.
El elenco combina figuras consolidadas y nuevas voces del cine nacional, entre ellas Jalal Dubois, Alex Vizuete, Melissa Endara y la propia Montero. Además, el proyecto incorpora a estudiantes universitarios y jóvenes actores, funcionando como una plataforma de formación y empleo para el sector audiovisual.
Una industria que busca crecer
Más allá de la pantalla, Buenos Amigos es también una apuesta por fortalecer el cine ecuatoriano. "La formación artística no siempre se traduce en oportunidades reales", señala Montero, quien destaca la necesidad de generar experiencia laboral dentro del país.
Dirigida por Gregorich, realizador de títulos como Tal vez mañana y 303 Rescate, la película se inspira en referentes como Taken y Die Hard, pero con una identidad local y latinoamericana. Con una duración aproximada de 90 minutos y estreno previsto para octubre de 2026, el filme aspira a llegar tanto a salas de cine como a plataformas digitales.