El sector pesquero industrial se ve sacudido por la pérdida de una unidad operativa en el Pacífico. Un barco atunero identificado como La Peña, que portaba bandera venezolana, naufragó recientemente tras reportar un incendio incontrolable en sus estructuras. El incidente ocurrió aproximadamente a 935 millas al norte de las costas de la provincia de Manabí.
La Capitanía del Puerto de Manta fue la entidad encargada de confirmar este siniestro que terminó con el hundimiento de la nave. Según los reportes oficiales, la alerta inicial fue emitida por la propia tripulación mediante mensajes de auxilio desesperados. El evento quedó registrado en las coordenadas específicas 06 grados 26 Norte y 94 grados 24 Wester.
Protocolos de búsqueda y rescate
La respuesta institucional no se hizo esperar ante la gravedad de la situación reportada el pasado viernes. El barco atunero siniestrado activó indirectamente el plan SAR (Búsqueda y Rescate) bajo la supervisión de la autoridad marítima. Mario Chong, capitán del Puerto de Manta, explicó que la documentación del incidente llegó de forma posterior al inicio del fuego.
A pesar de la distancia, se coordinaron operaciones de salvamento para garantizar la integridad de quienes estaban a bordo. El objetivo primordial de estas operaciones era evitar una tragedia humana tras el hundimiento del barco atunero en alta mar. Las autoridades enfatizaron que los protocolos de emergencia se mantienen vigentes hasta el cierre total del caso.
Detalles sobre la tripulación a bordo
Un punto clave en la investigación es el origen de los navegantes que operaban en el navío. Aunque el barco atunero tenía vínculos logísticos con el país, no se registraron ciudadanos ecuatorianos entre los trabajadores afectados. Esta información fue ratificada por la inspección realizada por los entes de control en el puerto de Manta durante las últimas horas.
De manera extraoficial, se maneja la cifra de 27 tripulantes que conformaban la nómina de trabajo del buque. Al verse superados por las llamas, el personal del barco atunero debió abandonar la estructura principal de forma inmediata. Utilizaron el pangón, una embarcación de apoyo, para alejarse del peligro mientras el casco desaparecía en el océano.
Ruta y logística del buque siniestrado
La trayectoria del navío revela que su actividad comercial era intensa y con paradas estratégicas. El barco atunero había zarpado a finales de diciembre desde los muelles de Manta con un destino programado. Su ruta original establecía que debía llegar a Tumaco, en Colombia, tras haber cumplido con arribos en otros puntos portuarios previos.
Mario Chong destacó que este pesquero industrial utilizaba habitualmente a Manta como su base principal para las operaciones de salida. A pesar de su bandera extranjera, el barco atunero mantenía una relación constante con la infraestructura local para su abastecimiento. El hundimiento representa un golpe a la logística de transporte de esta unidad dedicada a la captura de recursos marinos.
Rescate y traslado de los sobrevivientes
La supervivencia de los pescadores fue posible gracias a la intervención de terceros en la zona. La tripulación que abandonó el barco atunero logró mantenerse a flote hasta que fueron localizados por un buque mercante. Esta embarcación de gran calado acudió al llamado de socorro emitido durante la noche del siniestro en el Pacífico.
Actualmente, los náufragos están siendo trasladados bajo condiciones de seguridad hacia el vecino país del sur. El destino final de este rescate es el puerto del Callao, en Perú, donde recibirán asistencia médica completa. El naufragio del barco atunero La Peña concluye así con la pérdida total de la maquinaria, pero con el salvamento de todas las vidas.