Ali Khamenei, líder supremo de Irán, acusó a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas antigubernamentales que han sacudido el país, y advirtió sobre "graves represalias" si se produce cualquier ataque contra el régimen. Las declaraciones se produjeron en medio de un aumento en el número de víctimas, con cifras oficiales que superan los 3 mil muertos. No obstante, fuentes independientes estiman un número mucho mayor, superior a los 30 mil fallecidos.
Las manifestaciones se desarrollan desde principios de enero de 2026, centrados en ciudades como Teherán y otras provincias iraníes, impulsados por demandas de cambio político y derechos humanos. Ali Khamenei, en un discurso público el 17 de enero, atribuyó las manifestaciones a interferencias extranjeras, afirmando que las protestas han causado "daños masivos y miles de muertes" orquestadas por Washington y Tel Aviv.
Ali Khamenei rechaza negociar bajo presión
Esta retórica se intensificó tras advertencias de funcionarios iraníes, incluyendo al presidente Masoud Pezeshkian, quien indicó que cualquier agresión contra el líder supremo sería considerada una declaración de guerra, potencialmente desencadenando un conflicto total. El contexto incluye tensiones crecientes con Estados Unidos, exacerbadas por sanciones económicas y el programa nuclear iraní, que Ali Khamenei ha rechazado negociar bajo presión.
Según datos del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, publicados el 21 de enero, al menos 3.117 personas han perdido la vida en las protestas, de las cuales 2.427 fueron clasificadas como "inocentes" y el resto como fuerzas de seguridad o "agitadores". Esta es la primera cifra oficial emitida por el gobierno iraní desde el inicio de la ola actual de disturbios. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos y medios internacionales presentan estimaciones superiores.
Se reportan más de 30 mil muertos por protestas
La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), basada en Estados Unidos, ha verificado 5.002 muertes y está revisando otros 9.787 casos, con más de 26 mil arrestos reportados. La revista TIME, en un reporte del 11 de enero, citó a funcionarios de salud iraníes anónimos que estiman el número de fallecidos en más de 30 mil, enfocándose en los eventos de los días 8 y 9 de enero, descritos como los más letales.
Otros medios, como Iran International, elevan la cifra a más de 36.500, basados en documentos filtrados y testimonios de testigos. Estas discrepancias destacan la dificultad para obtener datos precisos en un entorno de represión informativa, donde el acceso a internet ha sido restringido y periodistas independientes enfrentan detenciones. Las protestas de 2025-2026 representan una continuación de movimientos previos, como los de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, pero con una escala mayor.
El gobierno iraní los ha calificadocomo terroristas
Inicialmente desencadenadas por quejas económicas y restricciones sociales, han evolucionado hacia llamados por el fin del régimen teocrático. Amnistía Internacional documentó al menos seis muertes adicionales en ciudades como Azna a principios de enero, atribuidas a fuerzas de seguridad. El gobierno iraní ha calificado a los manifestantes como "terroristas y alborotadores armados", justificando el uso de fuerza letal.
En el ámbito internacional, Estados Unidos ha condenado la represión, con el presidente Donald Trump criticando directamente a Ali Khamenei y llamando a un cambio de liderazgo. Irán, por su parte, ha movilizado a la Guardia Revolucionaria, cuyo jefe advirtió que sus fuerzas están "con el dedo en el gatillo" ante posibles intervenciones estadounidenses.