50 años de la hazaña del Padre Bazurko y de Barcelona en La Plata



El 29 de abril de 1971 un equipo ecuatoriano hizo historia en Argentina. Hoy se cumplen 50 años de la famosa “Hazaña de la Plata” donde el Barcelona de Guayaquil venció al todopoderoso Estudiantes de la Plata con un gol del cura vasco, destacó el portal mundodeportivo.com.

Los jugadores ecuatorianos saltaron al campo con una mezcla de temor y esperanza a partes desiguales según cada uno. Algunos optaron por encomendarse a Dios sin mucha convicción, pero sabiendo que quizás el Altísimo intercedería por ellos durante los 90 minutos que duraría la batalla al tener en sus filas a un representante de su Iglesia en la Tierra, publicó el portal de noticias deportivas de España.

La fama de duros y el laissez faire (dejen pasar, dejen hacer) de los árbitros precedían a los aguerridos jugadores de Estudiantes de la Plata. Invictos en su campo desde 1968 en competiciones internacionales, tricampeones de la Copa Libertadores en tres ediciones consecutivas (1968, 1969 y 1970) y con un plantel que engrosaría la selección argentina en los años venideros, el encuentro no hacía presagiar un marcador favorable para los ecuatorianos, destacó el redactor Carles Vila.

Se disputaba el tercer partido del grupo B integrado por Estudiantes de la Plata, el Barcelona de Guayaquil y Unión Española de Chile. El que consiguiera más puntos accedería a la final contra el ganador del grupo A.

La primera parte del partido transcurrió con varias opciones de inaugurar el marcador por parte de Estudiantes, pero saber que abrirían la lata en cualquier momento les daba la confianza de que la victoria acabaría cayendo de su lado. Se inició la segunda mitad y un contragolpe en el minuto 17 cogió a los centrocampistas argentinos descolocados. La conducción del balón por parte del ecuatoriano Alberto Spencer, ídolo de Peñarol donde lo ganó todo, fue magistral. Sin pensarlo dos veces lanzó el balón al medio de la defensa y entre los centrales apareció la bendita pierna de Juan Manuel Bazurko para enviar el esférico al fondo de la red ante la inoperante estirada de Gabriel Flores, destaca la publicación del portal español.

Al terminar el partido, la noticia saltó en todas las redacciones de Sudamérica y lo que supuso en algunos rotativos una pequeña nota casi escondida entre otros deportes, en Ecuador se vivió como si hubieran ganado la Libertadores. El estruendo de los dos puntos conseguidos en territorio argentino, insufló una bocanada de alegría y orgullo a la maltrecha consideración que habían tenido los medios argentinos al calificar el primer partido disputado en Guayaquil como un encuentro de Tercera.

Juan Manuel no fue consciente de lo que había supuesto ese gol para todo un país hasta que volvieron a Ecuador. Arístides Castro, locutor de Radio Atalaya, dejó para los oyentes una frase que quedará para la historia: “Benditos sean los botines del Padre Bazurko”. Un cura vasco, con toda la fe del mundo, había realizado la hazaña más grande del fútbol ecuatoriano en la XII Libertadores (Hasta esa época).

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El padrecito en 1970 jugó en Liga Deportiva Universitaria de Portoviejo. Él cubría la distancia con la avioneta de su amigo Itamar Rodríguez regresando el mismo día. Juan Manuel pidió permiso a las autoridades eclesiásticas para compaginar sus dos pasiones: salvar almas y seguir la religión del fútbol.

Sus tantos en los terrenos de juego como profesional engrosaron las listas de los jugadores apetecibles para Barcelona que andaba buscando un delantero centro que acompañase a Spencer para afrontar con mejores garantías la Libertadores de 1971. Se pusieron en contacto con Juan Manuel que les planteó las mismas condiciones. Era tal la desesperación del Barcelona que su presidente, Galo Roggeiro, accedió. Juan Manuel firmó el contrato vestido con su sotana negra. La impresión que causó en el club fue proporcional a la reacción del entonces entrenador Otto Vieira al que le sentó fatal el fichaje.

Juan Manuel Bazurko murió el 20 de marzo de 2014 a los 70 años dejando un recuerdo imborrable en miles de aficionados latinoamericanos, especialmente en los ecuatorianos, recalcó la publicación.