Dolores Molina salió adelante con seis hijos. Para los moradores de los barrios Frente de Lucha Popular y Zaracay, de Santo Domingo, ella es un ejemplo de madre.

“Doña Lolita” es sinónimo de mamá. Cuando las mayores de sus hijas, ahora de 50 años, eran adolescentes, hace unos 30 años, se separó de su esposo.

Era un estricto militar, sargento, “de carácter bien fuerte”, recuerda.
Él era quien tenía firmes a sus seis hijos, los trataba ‘como soldados’. Pero nunca les faltó cariño, el que les daba su madre, Dolores reconoce que no fue una mamá que castigaba y trataba mal a sus niños, “yo era protectora, cariñosa, les daba amor, pero también les enseñaba cómo eran las cosas, de buena manera. Aún así mis hijos me adoran”, manifestó la mujer de 72 años de edad.

Ahora tiene 30 nietos y 35 bisnietos “y espero estar para ver a mis tataranietos”, expresa con la sonrisa que le caracteriza.

Hoy estará junto a los suyos, como cada año. La invitan a comer, a pasar en familia, para decirle “feliz día”, hoy en que se celebra el Día de las Madres.

Llegó a suelo tsáchila cuando el cantón no nacía, era una niña de unos 6 años, allá por 1960, cuando sus padres dejaron su natal Portoviejo, Manabí, en busca de mejores días en una próspera tierra.

Se radicaron en la parroquia Puerto Limón, donde creció y luego se mudó al centro de Santo Domingo.

En el barrio Frente de Lucha Popular, frente a las exlavanderías, vio crecer a muchos chicos que ahora son hombres y de quienes se ha ganado el respeto.

‘Doña Lolita’ vive sola, sus días los pasa en un ciber que tiene frente al Grand Hotel Santo Domingo. Eso le ayuda para subsistir.

Pero ‘Doña Lolita’ no solo es personaje en su comunidad, también ha estado involucrada en la cooperativa Mujer Trabajadora y ha estado activa en eventos por los derechos de la mujer.
A sus 72 años no se rinde, sale a trabajar y se mantiene en la dirigencia, que ha sido una de sus ‘banderas’, aún conserva una placa que le otorgó el extinto alcalde Ramiro Gallo, en reconocimiento a su labor.