Las  esquinas de la calle Primero de Mayo, en el sector del Parque Central, se han convertido en el punto de encuentro de una decena de trabajadoras sexuales independientes que llegan al sitio para captar clientes.

De pie, sentadas en una banca conversando entre sí o caminando, permanecen con su trabajo en la zona. Unas usan vestidos cortos y ajustados, tacones y otras más sencillas.
Eliza Zambrano, comisaria municipal, informó que se lleva un control a este grupo, está consciente que no es el mejor lugar, por ser el centro y donde se genera movimiento de todo tipo de ciudadano, inclusive niños.

La funcionaria agregó que se les ha mencionado que deben buscar otros espacios.
Algunas llevan al menos una década en las calles  y otras han ido llegando, a raíz de la pandemia esto se hizo más visible.
En la mayoría de casos, son mujeres que según han indicado a la autoridad, no las reciben en centros de tolerancia y buscan por su cuenta mantener el oficio.
Al igual que cualquier familia tradicional o madres solteras, ellas llevan cargas que mantener, “más que como autoridad, se les habla como personas, tratando de entender su situación”, alega la comisaria.
Lo que sí se exige a las meretrices es la realización de pruebas de coronavirus, a lo que cumplen siempre, al igual que los controles médicos para otras enfermedades, se aseguró.
Hasta ahora no han existido incidentes en lo que respecta el trabajo para este grupo de mujeres, hace poco hubo quejas de que foráneas habían llegado y robaban a los clientes cuando prestaban el servicio. “Se tomaron acciones junto a Policía Nacional y se controló la situación”, dijo Zambrano.