Los espejos de los retrovisores son los preferidos de los delincuentes conocidos por la Policía como “accesoristas”.

Martha Zambrano dejó estacionado su carro el lunes en la avenida Bolivariana de Portoviejo y cuando regresó, se percató de que los espejos de los retrovisores habían sido sustraídos.

La mujer dio aviso a la Policía Nacional de lo sucedido y, pese a que los agentes hicieron la búsqueda de los ladrones, estos nunca fueron localizados.

En la concesionaria donde compró el vehículo, los retrovisores le costaban 300 dólares cada uno.

Ella se dirigió hasta las calles Pedro Gual y Primero de Enero, en Portoviejo, donde fue atendida por un hombre.

Tras una llamada, en cinco minutos los espejos para los retrovisores de su carro ya estaban ahí.

Se los vendían en 130 dólares cada uno, pero regateando el precio los dejaron en 80 dólares cada uno.