Pese a las campañas para evitar el uso de juegos artificiales, y las restricciones sanitarias como la prohibición de aglomeraciones en la quema de monigotes, en Ecuador la mayoría de personas hicieron lo contrario.

Decenas de personas quemaron ‘añoviejos’ entre amigos, familiares y vecinos.

Desde las 23h45, aproximadamente, hasta 00h30 las explosiones causadas por juegos de pirotecnia, y también explosivos caseros e incluso ‘tacos de pólvora’, hicieron retumbar las zonas residenciales.

En Manta, Portoviejo y todos los cantones de Manabí, el uso de explosivos no logró conciencia ciudadana. Niños con autismo, personas mayores y hasta mascotas sintieron las consecuencias de millones de explosiones.

En ciudades como Guayaquil, donde es tradicional la quema del monigote, vecinos y familias salieron a las calles para despedir el 2021.

Y así en todo el país, la quema de monigotes y uso de explosivos, incluso peligrosos, se mantiene como tradición para recibir el año nuevo.