Las organizaciones criminales han elevado el tono en Ecuador con sofisticados ataques y métodos, dejando un reguero de muertos que se alarga día tras día y que reflejan, según las autoridades, una creciente presencia en el país andino del narcotráfico internacional.

El último ejemplo de esta guerra sumergida en calles y penitenciarías, sobre todo del litoral ecuatoriano, fue el ataque este lunes contra la prisión número 4 de Guayas, supuestamente perpetrado con drones y que ha sorprendido a las autoridades por la tecnología empleada.

Tres explosiones causaron daños en el techo y estaban aparentemente dirigidas contra cabecillas de alguna de las bandas delictivas más conocidas en la provincia de Guayas, epicentro de esta guerra que es una proyección del narcotráfico internacional y el crimen transnacional.