El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador entregó este miércoles la credencial de Presidente Constitucional de la República al conservador Guillermo Lasso, quien asumirá el poder el lunes para los próximos cuatro años, en reemplazo de Lenín Moreno.

La presidenta del CNE, Diana Atamaint, en una ceremonia efectuada en la sede del organismo, entregó los documentos de acreditación a Lasso y a su vicepresidente, Antonio Borrero, quienes vencieron en la segunda vuelta de las elecciones generales del pasado 11 de abril.

En un emotivo discurso, Atamaint aseguró que a los seres humanos “la vida siempre nos coloca como testigos o como protagonistas de la historia” y que, por ello, ahora entregaba las credenciales presidenciales a Lasso, tras un proceso electoral transparente y elogiado por observadores nacionales y extranjeros.

El presidente electo, por su parte, coincidió en que su elección se ha dado tras unos “comicios transparentes en tiempos duros para nuestro país”.

“Haré todo lo humanamente posible para estar a la altura de tan soberano encargo”, prometió Lasso quien recordó varias de sus propuestas de campaña y aseguró que su Administración pretende ser un espacio para el “encuentro de los ciudadanos”.

No dudó en criticar al expresidente Rafael Correa (2007-2017), aunque no le nombró, y criticó que recientemente el grupo correísta en el Parlamento le haya insinuado un pacto de gobernabilidad que, según Lasso, “sonaba tentador”, pero que rechazó.

“La situación que enfrentaremos será muy dura”, pero ello no supondrá que se pueda pactar a cambio de solicitudes de impunidad o de evitar que la justicia examine actos de supuesta corrupción.

La gobernabilidad, dijo Lasso, no se puede presentar “como moneda de cambio en un trueque de votos”, porque ello llevaría a socavar la democracia y a poner a los “ciudadanos como rehenes de los políticos”.

Para Lasso, la base de la gobernabilidad es “preservar ante todo la honorabilidad y confianza que los ciudadanos tiene en sus instituciones y en la cosa pública”.

Convocó a los ecuatorianos a iniciar “el camino hacia una democracia plena”, aunque aceptó que para alcanzar ese objetivo se requiere “dedicación, paciencia y tolerancia”.

“Este esfuerzo vale la pena”, agregó Lasso, quien se declaró un demócrata convencido porque defender ese sistema es también creer “en la belleza de los sueños”.

“La democracia es una invitación a soñar” y a desarrollar las potencialidades individuales para recuperar “la ilusión colectiva” y esa “esperanza perdida” que muchos sectores sociales han reclamado.

“Vamos todos juntos a levantarnos y a restaurar la promesa de la democracia ecuatoriana”, dijo Lasso al aceptar, según remarcó, “la voluntad de un pueblo que decidió cambiar”.

El presidente electo de Ecuador tomará posesión de su cargo el próximo lunes en una ceremonia de investidura en la que estarán presentes al menos ocho jefes de Estado, entre ellos el rey de España Felipe VI.

Entre los mandatarios de la región que han confirmado su participación se encuentran el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro; de Chile, Sebastián Piñera; de Colombia, Iván Duque; de Haití, Jovenel Moise; de República Dominicana, Luis Abinader; de Honduras, Juan Orlando Hernández; y de Uruguay, Luis Lacalle Pou.