El alcalde de Quito, Santiago Guarderas, anunció este lunes que el sistema de transporte metro, cuya ejecución empezó en 2011, se podría inaugurar el último trimestre del próximo año, gracias a un proceso de selección de un operador, en el que interviene Ferrocarriles de la Generalitat de Cataluña.

El anuncio de Guarderas se hizo durante la “Sesión solemne” del Municipio de Quito para conmemorar los 487 años de la fundación española de esta ciudad andina y que contó con la presencia del presidente del país, Guillermo Lasso.

UNA SOLUCIÓN ESPERADA Y POSTERGADA. El alcalde señaló que esta obra, cuya operación ha pasado por cuatro distintas administraciones municipales, será una de las soluciones esperadas por los ciudadanos para mejorar la caótica movilidad en la ciudad.

En los próximos meses se contarán con las especificaciones técnicas de la operación del metro, lo que permitirá definir al operador internacional que se encargará de su funcionamiento, agregó el alcalde.

El metro, que tiene algo más de 22 kilómetros de recorrido ferroviario bajo tierra y quince estaciones, tiene un avance en su construcción del 99,3 por ciento, añadió Guarderas que también anuncio la próxima ejecución de otro sistema eléctrico de transporte para servir al norte de la capital, una ciudad con más de 2,5 millones de habitantes.

FESTEJOS CON AGLOMERACIONES. El alcalde de Quito también rechazó las aglomeraciones y situaciones de violencia que ocurrieron el pasado viernes, durante improvisados festejos callejeros, donde se denunció el consumo excesivo de licores y la ausencia de las medidas de bioseguridad determinadas por las autoridades para evitar la propagación de la covid-19.

Guarderas deslindó la responsabilidad del Municipio con esos episodios y dijo que la fuerza púbica metropolitana a su cargo tomó el control de la ciudad en los días posteriores, sin que se hayan registrado nuevos incidentes.

No obstante, especialista como la epidemióloga Catalina Yépez, dijo temer que, como producto de las aglomeraciones, se pueda registrar en un par de semanas un aumento de los contagios con la covid-19 en la capital.

Según Yépez, la situación preocupa, además, ante el anuncio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la presencia de una nueva variante del SARS-CoV-2 denominada “omicrón”, que podría ser más contagiosa que la “delta”.

Además, advirtió que el país entrará en los próximos días en la celebración de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, lo que podría complicar el panorama epidemiológico por la posibilidad de nuevas aglomeraciones.

LA FUNDACIÓN, ENTRE LA CELEBRACIÓN Y LA RESISTENCIA. Además, La conmemoración de la fundación española de la ciudad también ha reavivado un debate sobre la significación histórica de la conquista.

Y es que, grupos sociales, sobre todo indígenas, rechazan que se “celebre” un episodio histórico que supuso muerte y destrucción para los pueblos originarios.

Así lo comentó a Efe Apawki Castro, un exdirigente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y especialista en asuntos étnicos, quien consideró que hay una “historia no contada” sobre los procesos de resistencia.

En Quito, aunque ocultas, “hay huellas, rasgos y pueblos que aún resisten” y que no “celebran” la fundación española de la ciudad, porque “no hay nada que festejar”.

Esos pueblos, como los yumbos y los cotocollaos, aún subsisten con sus tradiciones y formas organizativas en varios sectores de la ciudad, comentó Castro al recordar que esta perspectiva de la historia está reflejada en la visión plurinacional y multiétnica consagrada en la Constitución del país.

Apuntó que la visión de los grupos pudientes de la ciudad, que “festejan” la fundación de Quito, se plasma incluso en la estructura de la ciudad, dividida entre una zona norte adaptada a la “modernidad” y un sur desatendido.

Para Castro, muchos de los pueblos originarios de la ciudad y del país han sido apartados de la historia e invisibilizados por ciertos estratos poderosos que privilegian las ideas colonizadoras. EFE