Actualizado hace: 2 horas 4 minutos
Tony Touma Álvarez
El liderazgo

Cuando el hombre está navegando y no sabe hacia dónde va, ningún viento le es favorable. De la misma manera, todo aquel que quiera ser un líder debe empezar por tener ideas claras, precisas y propósitos firmes.

Martes 25 Noviembre 2008 | 22:08

El liderazgo es el arte de convencer a la gente a trabajar hacia objetivos comunes. El convencimiento dependerá de nuestra actitud, de la forma como nos comportemos. Entonces, lo primero es la actitud, pues el liderazgo es una oportunidad de servir y no de lucirse. Un verdadero líder eleva las aspiraciones de las personas y les ayuda realizar sueños. Es el que prepara el camino con sabiduría y decisión, es el que sabe mantener la calma frente a la tempestad. En la vida, el ser humana tendrá que pasar necesariamente por muchas tormentas que conmoverán su ser; la tormenta arrastrara todo aquello que no tenga una base firme, segura y enraizada al suelo. Sin embargo, el árbol que arraiga bien, así agítalo, zarandeado o sacudido, no podrá ser arrancado. Así es el líder cuyos principios y valores son firmes. Podrán venir tormentas, pero permanecerá firme. Ser líder es un trabajo que se alcanza poco a poco. Todos los seres humanos tenemos habilidades para ser líderes. Lo que tenemos que hacer es desarrollar nuestras potencialidades y ponernos en las manos de un buen maestro, quien se encargara de pulir nuestras competencias. Lo primero que debemos hacer es eliminar el ego. Para eliminar el ego vamos a empezar por controlar nuestras emociones, tales como angustia, molestia, rabia, odio, envidia, hipocresía, rencor. Hay que dar lo mejor que podamos, dar lo mejor de nosotros. Así, poco a poco, iremos venciendo el ego. Si nosotros conscientes podemos cambiar y mejorar cada día más. Recuerda que setenta veces cae el líder y setenta veces se levanta. No es la cantidad de caídas, sino la cantidad de veces que nos levantemos, pues cada caída es un sello de experiencia. El líder es como el oxígeno, dijo el maestro. Cuando aun respira, siente plena satisfacción de que está vivo. Sin oxigeno nos desesperamos. Cuando hay un problema, el líder debe dar oxigeno necesario al grupo, pues de lo contrario este se asfixiaría, el oxigeno es la serenidad, la confianza y seguridad que irradia el líder.
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