Actualizado hace: 8 horas 28 minutos
SOCIEDAD
La crisis financiera obliga a que muchos inmigrantes retornen
INMIGRANTE Oswaldo Vinces llegó hace unos días a Portoviejo; sin embargo, ya está ansioso por regresar a España, pues dice que la situación acá sigue siendo mala.

El polvo que impera en la ciudadela “Nuevo Portoviejo” se hace lodo con el sudor que rueda sobre sus pies que, en zapatillas, descubre en él los “morados” que aún tiene tras los golpes que aguantó cuando varios ladrillos se le cayeron mientras cumplía su trabajo como albañil, en Barcelona, España.

Lunes 24 Noviembre 2008 | 20:29

Gabriel, quien prefiere el anonimato, cuenta que hace dos años cogió una maleta y, literalmente, la llenó de ilusiones para irse a España, un país que, a sus ojos, era la oportunidad que tenía para que su futuro, el de su esposa y dos hijos, sea prospero. La valija con la que se fue, es la misma que lo acompañó en su viaje de retorno, hace un mes, a su natal Portoviejo, “la diferencia es que ahora viene cargada de incertidumbre”, agrega Gabriel, de 28 años. Sin profundizar en su realidad, Gabriel confiesa a El Diario que su preocupación es tal, que ahora prefiere no pensar en el futuro, pues teme no tenerlo. Él, hasta hace 8 meses, laboró en Barcelona. Allí, con horas extras, percibía un sueldo cercano a los 1.500 dólares. Ese dinero, explica, le alcanzaba para distribuirlo en el pago por el arriendo de un apartamento (900 dólares), -incluido en ese gasto el pago de la luz, agua y comida-, y en los 500 dólares que enviaba a sus familiares de acá. Con todo ese gasto, Gabriel apenas se quedaba con 100 dólares, un dinero que, en palabras de él, “sólo me alcanzaba para sobrevivir”. Caso similar Asdrúbal Carranza, de 26 años, es testigo cercano de un caso parecido al de Gabriel. Afirma que la crisis financiera que golpea al mundo la ve reflejada en su hermano, Franklin, quién también vive en Barcelona junto a su esposa y su hijo. En el tema de Franklin, cuenta Carranza, el problema surge porque su hermano compró un piso (apartamento) a crédito por el que tenía que pagar una suma equivalente a los 1200 dólares mensuales durante 30 años. “Desde septiembre los intereses subieron y ahora tiene que pagar casi 1500 dólares mensuales, mientras sigue percibiendo, por su trabajo como distribuidor de productos masivos, un sueldo equivalente a los 1800 dólares”, explica. Con todo eso, lo que le queda le alcanza para vivir "apretado"; y, para variar, su esposa fue despedida, añade. Carranza expone que su cuñada está momentáneamente protegida por el “paro” de trabajo en España, un seguro laboral que favorece a los trabajadores con el pago de 3 meses, por cada año trabajado, de casi el 75 por ciento del salario que percibían antes de ser despedidos. Piensa regresar Oswaldo Vinces, de 33 años y quien hasta hace menos de un mes se desempeñó como jardinero en un hotel de Cadaquéz, en Cataluña, se encuentra de vuelta en Portoviejo. Allá, cumplió su contrato laboral de 8 meses, por lo que tuvo que regresar; sin embargo, asegura que regresará porque sus empleadores le dijeron que después de 4 meses lo llamarán. "Si no me llaman, igual retornaré porque lo que gano acá como albañil (300 dólares mensuales) es una cantidad insignificante a los 1500 dólares que ganaba allá", dice Vinces, argumentando que la situación acá "sigue mala". Siete mil dólares para ecuatorianos que retornen En el marco de un plan de retorno del Gobierno, los inmigrantes ecuatorianos que quieran regresar a su país contarán con hasta siete mil dólares de ayuda para adquirir una vivienda en Ecuador. Esta ayuda que da el Gobierno era, hasta hace poco, de 3.600 dólares a quienes optasen a la compra de una casa, pero esa cuantía se duplicó tras el acuerdo alcanzado entre la Secretaria Nacional del Migrante (SENAMI) y el Ministerio de Urbanismo y Vivienda del país andino. En apertura del convenio, la ayuda se verá incrementada con las aportaciones de empresas constructoras que pondrán a disposición de los interesados promociones de vivienda supervisadas por el Gobierno ecuatoriano para que cumplan con los niveles de calidad. La actual crisis del sector inmobiliario que sufre España hace que muchos promotores estén atravesando dificultades para vender sus viviendas. Para acceder al "bono vivienda" los inmigrantes no pueden poseer una vivienda en Ecuador y deben tener, además, la intención de regresar. Según los datos oficiales, en España viven alrededor de 450.000 ecuatorianos, aunque esa cifra se eleva hasta 700.000 si se tiene en cuenta también a los que no están empadronados. La crisis que se originó en España es similar a la que se "destapó" en Estados Unidos.
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