Actualizado hace: 18 minutos
Jorge Bello Moreira
Primarias sí, pero…

Es importante que en el Ecuador se hable de la democratización de todas las formas de toma de decisiones. Los mecanismos que se usen, para tan noble propósito, son discutibles y perfectibles. Los errores pueden dejarlo en el discurso. La selección de candidaturas a través de elecciones primarias es una experiencia que ya ha echado raíces en otras latitudes y, aún así, tiene sus alteraciones, en la nuestra iniciaremos la aventura con reglas difusas, al apuro y con ese ecuatorianismo, a veces hasta prepotente, que nos lleva a golpearnos con realidades caóticas, como la que ocurre hoy mismo, pese a las múltiples advertencias, por la inviabilidad del régimen de transición y la forma que fue impuesto. Primarias porque si, parece el argumento ¿cómo? No importa, siempre y cuando haya algo que se llame primarias. Porque eso parece democrático o les haría ver así. En el grupo gobiernista oficial, Alianza País, se está hablando de elecciones primarias “abiertas” donde cualquier ciudadano registrado en el padrón electoral general podrá intervenir para seleccionar los candidatos de ellos , que dentro de una lista o terna, que el buró o las directivas aprueben, y previo a una selección o depuración de aspirantes que deberá tener: “aceptación popular, probidad (incluido limpio pasado judicial y partidócrata), angelical postura ante los contrincantes (no atacar) y no haberse promocionado en medios de comunicación anticipadamente” . Hasta allí parece edificante el ejercicio. Pero en la realidad, el mecanismo es bastante irreal e inviable.

Viernes 21 Noviembre 2008 | 21:12

Los precandidatos, en ese esquema, sólo deberían procurar recursos económicos suficientes y por ende capacidad de movilización para inclinar la balanza a su favor con un buen dispositivo logístico y de gratificación a los que “voluntariamente” o movidos por los “altos intereses de la patria” vayan a las urnas y sean sus adherentes el día de las primarias abiertas. Entonces los seudos postulados democráticos y participativos quedarán supeditados al tamaño de la chequera que pueda trasladar mayor cantidad de gente. Esto ocurrirá así de real y grosero, sobre todo en cantones pequeños; allí los padrones no son tan extensos y por lo tanto los presupuestos tampoco. En cantones medianos y grandes la cosa es un poco más complicada, pero conociendo nuestro criollismo ocurrirá casi igual, la diferencia y los temores estarán dados en los cálculos de gente a movilizar y del dinero a invertir. Tomemos como ejemplo a Portoviejo con alrededor de 160 mil empadronados (ahora aumentará por la inclusión de jóvenes de hasta 16 años y miembros de la fuerza pública), en los últimos procesos han asistido a votar alrededor de las 100 mil personas, entonces ¿a cuántas de estas personas deberá movilizar un precandidato para quedarse con la nominación oficial? El asunto no es tan fácil de suponer y menos planificar. Habrá estrelle, berrinche y mas división. "Habrá estrelle, berrinche y mas división"
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