Actualizado hace: 1 hora 53 minutos
Bernardo Avellán Vélez
Revolución social y espiritual

“Antes de ir en busca de la revolución social, id primero al encuentro de la revolución de las almas…” (José María Velasco Ibarra).

Jueves 20 Noviembre 2008 | 23:34

La conciencia es aquel destello de luz inefable que nace del espíritu y rige con rectitud y prudencia nuestras vidas; podemos enfatizar por lo tanto, que la conciencia, es la rectora de todos nuestros actos, es el agregado espiritual que se transforma tarde o temprano en sabiduría para la criatura humana. Nada puede evolucionar sin la participación activa del atributo de la conciencia. La creación misma está regida por la “luz de la conciencia universal” que engloba a todo el cosmos. Partiendo del pensamiento hedonista, “el fin justifica los medios”, vemos hoy en día como, a pesar del tan cacareado desarrollo tecnológico e intelectual, el ser humano se desploma lentamente hacia los abismos de la inconsciencia, una caída libre hacia la involución del ser, es decir, un retroceso espiritual como ente humano, que lo transforma en el ser más despreciable, déspota y soberbio de la creación. ¿Qué pasa cuando el hombre, eje de la creación, ignora y desdeña su altísima misión de desarrollo existencial? Automáticamente empieza una desvalorización de su ser interior, se colapsa su poder de comprensión, su capacidad de amar se atrofia, se debilita su potencia espiritual, (discernimiento, prudencia, caridad, etc.), llegando a transformarse en un ser conflictivo, intrigante, resentido, malediciente, vengativo y deshonesto en cada uno de sus actos; un ser humano en franco proceso de involución, que muy difícilmente podrá enderezarse hacia el recto pensar y actuar. Toda la vorágine de basura cultural del siglo XXI que asimilamos a través de los medios, revistas, internet, etc., nos conduce inexorablemente hacia una “polaridad social negativa”, la mente se alinea con lo nefasto, oscuro, lascivo, pendenciero, que muy difícilmente nuestros maestros, motivadores o psicólogos pueden hacer algo para evitarlo. ¿Debe existir una alternativa frente a esta “epidemia cultural” que nos polariza negativamente? La solución dice el filósofo gnóstico Sama El Aum Weor, es una educación fundamental del ser, basada en el “despertar de la conciencia” que nos identifica con nuestra mente interior, haciéndonos reconocer nuestra pobreza espiritual; la soberbia de la que estamos revestidos; el egoísmo y maldad que sin darnos cuenta incubamos en nuestra alma; lo deshonesto y débiles que somos frente al vil dinero, a las bajas pasiones y a la lujuria. Así podríamos estar seguros que el hombre podrá cambiar su aptitud de vida, los jóvenes podrán ser más responsables de sus actos, los niños crecerán con seguridad en sí, respeto y autoestima, teniendo fe en el futuro para luchar por la razón de las ideas, y nosotros los adultos poder vivir en fraternidad con nuestros semejantes, para llegar a tener una buena vejez y en paz, para poder morir con tranquilidad, con la esperanza de una vida espiritual inefable, acorde a como hemos vivido en la tierra. "Los Jóvenes podrán ser más responsables de sus actos"
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