Actualizado hace: 37 minutos
Edison Cevallos Moreira
Irrespeto y complicidad

Portoviejo se ha convertido en la ciudad donde el abuso y la falta de respeto son normas de conducta cotidianos, el derecho de los vecinos del cantón a vivir y transitar libremente por sus calles y plazas está directamente vinculado al comportamiento de sus autoridades, muchas veces supeditadas a intereses particulares y, lo que es peor, nadie dice nada.

Domingo 09 Noviembre 2008 | 19:54

En las obras del tan cuestionado sistema de alcantarillado, de lo que se ve, los contratistas están revestidos de una especie de patente de corso para hacer lo que les venga en gana, la previsión y el reordenamiento que están obligados a cumplir es para ellos letra muerte. Fácil es advertir el porqué. En las obras que comprometen la regeneración urbana es de obligación del contratante prever y establecer en las bases rubros para socializar la gradual ejecución del mismo, de tal suerte que el contratista está en la obligación de señalar a la ciudadanía la obstrucción temporal de tal o cual sector, así como de buscar y presentar alternativas que en algo disminuyan ese limitante; poner letreros visibles para que el tránsito vehicular advierta el cierre de vías, hacer conocer por los medios de información con anticipación los trabajos a realizar y sus impedimentos; y, así mismo, de manera inmediata rellenar las calles y aceras donde se ejecuta la obra para responsablemente evitar mayores impactos en la población. Si en la contratación que se ejecuta en la ciudad se hubiera previsto en cifras estas obligaciones, ellas han desaparecido por obra y gracia de unos vivos, porque aquí nadie advierte nada: cierran calles, abren y rompen vías a diestra y siniestra. Los fiscalizadores y la supervisión, comprometidos y silenciados por protervos intereses, son sólo invitados de piedra. Esto es el efecto inmediato de no haberse realizado una licitación seria y ética, donde con varios oferentes se hubiera podido establecer estas previsiones en bien del contrato, la seguridad vial y la comodidad ciudadana; y no escoger a dedo a proponentes que, irresponsablemente, no miran ni respetan a la vecindad del cantón y que en muchos casos sólo fueron favorecidos por otros factores. Para citar sólo unos casos, el día de los difuntos en que por obvias razones el tránsito se cierra en las calles contiguas al cementerio, ellos irresponsablemente, sin advertir ni publicitar nada, cerraron las pocas vías circundantes de acceso al camposanto, generando un caos vehicular y provocando robos y asaltos en humildes ciudadanos en esta ciudad desprovista de toda vigilancia policial. Estando cerradas las calles contiguas a la Av. Universitaria, sector del estadio, permiten que el desfile de los artesanos se concentre en ese sector, que sin la señalización oportuna, el caos fue impredecible. Y para el colmo, el gobierno quiere postergar las elecciones. "Efecto de no haberse realizado una licitación seria y ética"
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