Actualizado hace: 2 horas 22 minutos
Fernando Macías Pinargote
Chile

Se nota que el golpe militar de 1973 marcó a Chile quizá para siempre. Es una cicatriz que difícilmente se va a borrar de quienes tenían al menos 10 años cuando sucedió todo. Los ralatos están incorporados al lenguaje turístico porque es obligado hablar del itinerario de la muerte, que son los edificios y sitios de tortura identificados. Más allá de este triste episodio, las nuevas generaciones tratan de pensar que lo que su padres relatan es parte de un oscurso cuento que no volverá a ser contado.

Jueves 30 Octubre 2008 | 21:00

Santiago, una ciudad de siete millones de habitantes, apuesta al turismo como parte importante de una economía que ha tenido otros referentes. Sin embargo, se nota la crisis. Aquí el cambista retira y pone carteles cada cinco minutos, porque la política cambiaria es cosa de locos. El sindrome Estados Unidos también golpea y ya empiezan a disminuir exportaciones de productos clave chilenos. Quien llega desde Ecuador debe extrañar cada platillo de nuestra famosa gastronomía, sobre todo la manabita. Pero no sólo el sabor sino el precio. Aquí la comida es cara., como algunas otras cosas, y no se deja de gastar 10 dólares por una regular comida de medio día. La presidenta Bachelet, sin embargo, maneja un gobierno pragmático y negociador, e intenta mantener relaciones comerciales con todo el mundo. Hace pocas horas nomás visitó el país el rey de Jordania. Pasar de la economía a la literatura parece un contrasentido. Pero es que en Chile nadie deja de recordar a los poetas universales que tuvo este país, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, sobre todo este último, cuyas casas citadina y venaniegas atraen a los turistas como la miel a las abejas. Neruda tuvo tres casas: la Chascona, en Santiago, la Sebastiana en Valparaíso, y la de Isla negra, donde reposan los restos del poeta y los de su ultima esposa, Matilde Urrutia. Llegar hasta el ático de la Sebastiana y al estudio del poeta del amor es sobrecogedor. Al fondo el perfil de Valparaíso es un espectáculo dificil de olvidar. Neruda fue un caso de excepción en el mundo de la poesía, porque todo lo que amasó lo hizo gracias a sus versos. Viña del mar es coqueta y ordenada y está conectada a Valparaíso por un sistema de metro. El sitio del famoso festival es una parte de una inmensa Quinta, que lleva el apellido de los fundadores de la ciudad. Un chileno que coincide conmigo en la visita indica que la edificación actual es muy moderna y bonita, pero prefiere la romántica de los inicios, cuando la gente prácticamente se adueñaba de la montaña y encendía fogatas. Entiendo que el festival pronto cumplirá 50 años. "Bachelet maneja un gobierno pragmático y negociador"
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