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Editorial
Que no nos sorprendan nuevamente las aguas

Estamos a pocas semanas de iniciarse la temporada húmeda en la costa ecuatoriana y en algunos sectores de la Sierra. Las primeras lluvias empiezan a preocupar, sobre todo, a quienes suelen ser afectados en sus seguridades personales, como son los habitantes de las colinas, de las laderas de las mismas, en las riveras de los ríos y/o de las playas del mar.

Jueves 30 Octubre 2008 | 20:59

Se habla de la posibilidad de que nuevamente se presente el fenómeno El Niño, basándose en las notas que proporcionan centros especializados en meteorología como el estadounidense National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), y los nacionales Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) y el Instituto Oceanográfico de la Armada (INOCAR). Sin embargo, como en previsiones meteorológicas suele suceder, existen variaciones y hasta eventuales discrepancias en las informaciones, oscilando la intensidad entre un llamado invierno normal – que puede ser muy copioso – o uno con características del fenómeno, que también puede ser suave o violento. Aquello no se señala aun, pero de tratarse de una presencia irregular, moderada o fuerte, estragos va a causar. Y los ecuatorianos, especialmente los manabitas, con tantas experiencias, dolorosas y trágicas, junto con las medidas de seguridad antidelincuenciales deberíamos también estar preparándonos para cualquier acción de la naturaleza. En Portoviejo, por ejemplo, debería agilitarse el cierre de las zanjas abiertas por el plan maestro de agua potable que, actualmente, está incursionando en lugares céntricos de la ciudad, de lo contrario se facilitará la formación de lagunas y pozas con destrucción de las calles. Ni qué decir de las colinas, en cuya protección se ha estado avanzando; y de los ríos, que por su azolvamiento volverá a rechazar las aguas en exceso, regándola sobre la ciudad; la salida de la quebrada de Montesanto, entre otros peligros que son cuentos viejos. Como cuento viejo es la perezosa tortuga de la reconformación vial, apuntada a ser, nuevamente, la segura víctima de la demagogia. "La reconformación vial, la segura víctima de la demagogia"
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