Actualizado hace: 1 hora 53 minutos
Mauro Guillem Zambrano
La Revolución Ciudadana

Expresión nueva en política, nacida al calor de las luchas sociales y como contrapropuesta a la práctica de corrupción y manipulación por parte de la partidocracia. Nace en el contexto de las luchas por erradicar el control de mafias partidarias sobre todas las instancias del Estado y como mecanismo para que el ciudadano se convierta en el centro del poder.

Martes 28 Octubre 2008 | 22:04

Es entonces en esencia la “revolución ciudadana” una propuesta política y de organización que permita al ciudadano ejercer sus derechos en medio de una sociedad que se los ha negado. Sin embargo el término ciudadano común a toda persona que habite en la ciudad, se lo caracterizó para aquellos que por su condición de vida optan y luchan por el cambio y no para los que intentan mantener el estado de cosas (la oligarquía-la derecha y la partidocracia). En la jerga política del pasado definido como las masas, el pueblo, hoy la ciudadanía; por tanto con una connotación ideológica definida. Hoy se concibe a la revolución ciudadana como un nuevo modelo de gestión social, que convoca a los ciudadanos a empoderarse del proceso de cambios que se opera en el país, que lo invita a ser parte activa y fundamental en la solución de los problemas de la patria y que se articula en un inmenso entramado social que le posibilite esta participación. Debemos entender esta propuesta como un proceso que se inicia desde la gestión de gobierno y de la participación ciudadana en una dinámica que permita horizontalizar la administración del estado y los servicios que el gobierno provee. Es correcto afirmar que sin la participación de nuestro pueblo, es decir sin la revolución ciudadana, no hay cambio posible. Lo demás es remedo de cambio. El presidente Correa adjetiviza a su gobierno como el de la “revolución ciudadana” intentando darle contenido a su mandato y piso a sus propuestas; sin embargo reducirla a una declaración formal como parte de un nuevo discurso, es desnaturalizar el verdadero alcance de esta revolución. El fundamento esencial de ésta concepción radica en la participación ciudadana y en el modelo de democracia que la sustente; cosa que ni de lejos ha permitido Rafael Correa. Basta mirar lo que ocurre con los funcionarios públicos y su gestión y la ninguna democracia al interior de Alianza País. La revolución ciudadana no es adjetivo,.. es verbo. En varias oportunidades se ha pretendido movilizar a ciudadanos para respaldar la gestión de gobierno, recurriendo a viejas prácticas de la partidocracia, sin entender que el respaldo que los ciudadanos demos a esa gestión tendrá que devenir como el resultado de la acción de gobierno y la respuesta consciente de los ciudadanos a esas iniciativas, en un proceso permanente de interacción, sobre la base de la organización y la educación. Ojo. Cuidado la “Revolución Ciudadana” se convierte en manipulación ciudadana. Hay que asumir como tarea salvar la tesis de la revolución ciudadana. "Cuidado se convierte en manipulación ciudadana"
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