Encuentro de nombres raros

Encuentro de nombres raros

Sábado 09 Agosto 2008 | 17:06

Más de tres centenares de personas bautizadas con nombres como Baraquicio, Eloina, Firmo, Licaria o Aladino acudieron hoy a confraternizar en el I Encuentro Internacional de Nombres Raros, en la localidad española de Huerta de Rey, provincia de Burgos.

Fue una "jornada extraordinaria y quedaron superadas todas las expectativas", dijo a Efe su organizador, José 'Pepe' Sebastián, quien añadió que no se ha tratado de una competición sino de un encuentro en el que cabían "todos los nombres, que son muy bonitos". Ante la llamada de los convocantes, el pequeño pueblo burgalés, vecino de la Sierra de la Demanda y de la ribera del río Duero, acogió a 360 personas con nombres "raros y poco comunes", entre ellos Sindulfo, Aniceto, Marciana, Alpidia, Ercilio... 'Pepe' Sebastián y el concejal de Cultura Domingo Villarreal expresaron a Efe su satisfacción porque ha sido "una jornada amena" en la que los de los así bautizados se conocieron entre sí y atendieron a un nutrido grupo de periodistas de periódicos, radios y televisiones que acudieron al pueblo para entrevistarles. El organizador contó uno de las anécdotas del día: "Uno de los inscritos atendió a un periodista delante de mí. Le contó que su mujer presume de tener en casa a Dios". Se llama Dioscórides. El Encuentro Internacional de Nombres Raros, convocado por el Ayuntamiento y que ha contado con la colaboración de vecinos y asociaciones culturales, es casi un homenaje a los propios huerteños, que se ha caracterizado por contar con un vecindario bautizado con nombres que disfrutan o padecen. Ercilio Núñez, otro concejal del Ayuntamiento local, explicó a Efe que la causa de que haya tantos "nombres raros" en el municipio se remonta a finales del siglo XIX, cuando al secretario del Ayuntamiento se le ocurrió recurrir al "santoral". La idea fue aceptada por los vecinos porque servía para solucionar los problemas de identidad que se generaban en el reparto del correo o en diversos trámites administrativos, debido a que muchos vecinos tenían apellidos idénticos. Además, según Ercilio, se trataba de una época en la que la asignación de este tipo de nombres "tan originales y propios" no era tan llamativo como en la actualidad, "y quizás por ello fue aceptado como algo natural por los vecinos". Alpidia, Marciana, Bienvenida, Firmo, Anacleta, Atolia, Canuta, Arón, Hermógenes, Sindulfo, Onesiforo o Sicilio son algunos de estos nombres propios de los vecinos de Huerta de Rey. Ercilio Núñez dijo también que el principal objetivo de la iniciativa es que "nos conozcamos personas con nombres raros, poco comunes o propios, porque, como es mi caso, muchos no hemos tenido la oportunidad de coincidir con semejantes que tengan nuestro mismo nombre". La idea de organizar este encuentro se le ocurrió a 'Pepe' Sebastián, nacido en Huerta, hace más de un año. Y hoy ha cumplido su sueño de que Sindulfo, Marciana, Canuta, Onesiforo, Alpidia o Aniceto hayan podido compartir anécdotas por tener nombres de muy difícil repetición. Los concentrados acudieron a una misa, asistieron a la inauguración de una placa conmemorativa con la leyenda: "En homenaje al nombre propio. A todos los nombres raros de Huerta y del mundo, y después se dieron gusto tomando vinos y una paella". 'Pepe' Sebastián también dijo que los asistentes le expresaron su entusiasmo y le animaron para que convoque una segunda edición. Los asistentes al I Encuentro Internacional de Nombres Raros, además de conocer a muchos semejantes con nombres nada habituales, recibieron un diploma acreditativo de su participación. Aunque Sebastián reconoció que el medio centenar de inscripciones de última hora hizo que se agotaron los diplomas. "Pero nos hemos comprometido -advirtió- a hacérselos llegar a sus domicilios".