Actualizado hace: 32 minutos
Catalina Rodríguez Herrera
¿Ahora quién teme hablar de sexo?

L Lazos rosados y encajes, cintas celestes y telas de algodón, carros de juguete, pistola, pelota de fútbol; muñeca, cocina, ollitas, niña preciosa, niño inteligente….. es cuestión de ¿ género ?.

Martes 20 Mayo 2008 | 21:52

Después de la Ecografía, los nonatos ya casi tendrán su nombre… Anita, Luisa, Andrés, Julián…. cuando nacen se inscribe en la partida de nacimiento su futuro de identificación ineludible, dato para la cédula de identidad: masculino, femenino y de allí parte su destino: oportunidades, estudio, carreras, roles familiares, futuro y posible “orientación sexual” ya están inscritos, bienvenidos a una sociedad a la que le resulta difícil reconocer la equidad y la libertad de elección como construcción de identidad y del ser. “Ablación”, “infibulación” o “circuncisión faraónica” es la mutilación del clítoris y está vigente en varios países; dos millones de niñas al año, cinco cada cinco minutos, pasan por esta terrible “práctica de identidad cultural”, a pesar de la condena de la OMS como una violación al derecho a la salud, del rechazo por parte de la ONU y de la Unión Europea, también es una cuestión de género. La excusa para la defensa de la ablación es la prevención de la infidelidad: si la mujer no tiene deseo sexual, se reducen las posibilidades de que busque el sexo fuera del matrimonio, con lo cual el honor de la familia está a salvo. En muchos casos, se considera que sólo el hombre debe sentir el placer sexual, por lo que aquellas mujeres que no han sido circuncidadas lo tienen muy difícil para contraer matrimonio. Si esto horroriza, también es inaudito, inhumano y cruel que la sociedad ecuatoriana haya evidenciado la práctica de la “ablación sicológica” de la mujer, sin huellas físicas; aquella que por diversos medios desde niñas y a lo largo de la vida se ha practicado repetitivamente, y que ahora por ginopía, (término similar a la miopía, aplicado a lo femenino) se quiere soslayar, minimizándola, para desaparecerla sutilmente mediante la procacidad, ironía mordaz e hiriente. La declaración del disfrute al derecho sexual inherente a la mujer, a ejercerlo con plenitud, con amor, ha causado rechazo, duras críticas, seguramente los detractores de la Revolución de Alfaro se rieron en su tiempo ante la posibilidad del acceso de la mujer al voto, a estudiar, a crecer como ser humano, esa fue una cuestión de género ahora ya superada. Seguiremos atentas a la reivindicación de los derechos de las mujeres, “tangibles” como su integración en los sindicatos, al igual que los “intangibles” como los que las mujeres en silencio no los han evidenciado por un temor inequívoco y sexista; no irán en la Constitución, pero se ha desmitificado meridianamente un tema cotidiano fuera de las cuatro paredes de una intimidad condicionada. "Inhumana la práctica de la ´ablación sicológica` de la mujer "
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