Actualizado hace: 2 horas 17 minutos
EDITORIAL
Las obligaciones (Jorge Maldonado F. | E-mail: jmaldonado@eldiario.com.ec)

El quehacer diario de la Asamblea Constituyente ha movilizado en todo el país, numerosas delegaciones, movimientos sociales, grupos específicos, en demanda de los derechos de alguien especial, de algún grupo o sector, con miras a que sus derechos específicos sean incluídos en el texto constitucional.

Miércoles 14 Mayo 2008 | 22:45

Y lo han logrado grupos importantes como las mujeres, los discapacitados, los pueblos indígenas y afroecuatorianos, los maestros, los niños y adolecentes. Y las demandas siguen, con grupos cada vez más definidos como los gay y las lesbianas, los ecologistas que apadrinan los derechos de la naturaleza y ahora, los animales, cuyos dueños los traerán en una marcha a Montercristi, para defender sus derechos a dentelladas… Interesante ejercicio que ha ido desagregando del total de los ecuatorianos a los grupos citados especialmente y dejando en el término general, ya prácticamente a los que somos hombres y nada más…. Pero si me ha llamado la atención que no se ha producido una sola movilización para exigir que en la Constitución consten las obligaciones de los ecuatorianos, primero en general, y luego con la especificidad con que se han marcado los derechos de los grupos poblacionales específicos. Las mujeres, por ejemplo, que ha reclamado la progresividad en sus derechos y que inclusive han exigido que su pareja les garantice el placer sexual, reclamaran su obligación de parir los hijos como Dios manda y sin el auxilio de la cesárea, dejando la capacidad quirúrgica para lo que es realmente necesario. Que reconozcan su obligación de alimentar a sus hijos, de cuidar su salud y participar activamente en su educación, pues la madre es el ser más cercano e influyente, que nunca deja de educarnos y, sobre todo, de controlar la conducta de sus hijos aunque sean mayores. Se ha dejado de lado la obligación de cuidar del esposo, aunque han exigido que se considere trabajo el cuidado humano, o sea el trabajo en el hogar. Claro que seguramente lo considerarán innecesario puntualizar esa obligación, porque la cumplen por su propio interés, ya que es la gallina de los huevos de oro que, si no la cuidan, dejará de entregar el preciado metal para financiar todos sus gastos. Y claro que hace falta puntualizar en la constitución las obligaciones de todos: los ecuatorianos debemos obligarnos a decir siempre la verdad; a cumplir las obligaciones tributarias; a no falsear las declaraciones de impuestos. Si hubiera forma de evitar la evasión tributaria, seguramente tendríamos recursos para que todos los ecuatorianos tomen agua potable, circulen en buenas carreteras y tengan atención en salud oportuna y de calidad. Deberíamos obligarnos a asistir diariamente a clases, a no copiar en los exámenes, a responder en los estudios con verdadero interés, a honrar a los padres y a seguir sus consejos. Y claro, además de fijar las obligaciones de cada uno –que debe ser correspondiente a los derechos- es necesario también determinar las sanciones a que se hace acreedor quien descuida su cumplimiento.
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