Actualizado hace: 7 minutos
EDITORIAL
Sáqueme de una duda

Quienes han tenido la suerte de vivir en la Sierra, y en la Costa, copmo yo que soy orgullosamente serrana y quiteña, pueden dar fe de la inmensa diferencia de estilo de vida que existe entre una y otra.

Lunes 12 Mayo 2008 | 20:33

La vida en Quito es bastante complicada: la ciudad larga y angosta no permite un tránsito vehicular fluido, y manejar en las famosas horas pico, requiere de grandes dosis de paciencia. Las distancias son enormes, y llegar a la oficina toma casi 40 minutos. Se necesita una gran cantidad de ropa pesada, pues el frio inclemente no da tegua. No se puede ir al Shopping en shorts, camiseta y zapatillas. La gente es callada y los ambientes en restaurantes, bancos, almacenes, etc. son bastante silenciosos. Cuando un "paisanito", como yo, llega a Portoviejo, se encuentra con que no entiende bien lo que dicen por la velocidad con la que hablan los costeños. No necesita mucha ropa, y mientras más sencilla sea, mejor. El tránsito de la Pedro Gual es lo más dificil que se encontrará. Todo está cerca y si uno parquea en el centro puede hacer varias gestiones a pie. La gente es alegre, conversadora y bulliciosa, saluda dando gritos y cuando alguien estornuda estrepitosamente todos lo celebran a carcajadas. Es una vida más relajada. Y esta diversidad de culturas y caracteres es lo que hace de nuestro país un lugar extraordinario, lleno de gente hermana pero tan diferente entre sí. Esa es una de nuestras riquezas, precisamente. Sin embargo, lo que hasta ahora no he podido asimilar, es la facilidad con la que se acepta una forma de vida de charcos de agua y lodo si llueve, o de polvo si hace sol. Es inconcebible cómo las personas aceptan de su alcaldía una ciudad pauperizada, sucia, sin calles lastradas (adoquinadas o pavimentadas ya seria mucho pedir). Y cada día yo me pregunto si todos pensamos lo mismo cuando salimos de casa: "Que ciudad tan llena de polvo, no se puede ni abrir las ventanas, mira esa señora como bota la basura a la calle, y ese niño orinando en la vereda. ¿Qué estará haciendo la alcaldesa que no ve esto?. O tal vez si ve pero no le importa, o tal vez no sabe qué hacer. La gente dice que se lanzará a la reelección, pero cómo vamos a votar otra vez por esta señora que hace poco o nada. ¿Por qué no habrá policía municipal que haga respetar las leyes, que obligue a los propietarios a cortar el monte de las veredas, a no botar la basura a la calle? ¿Dónde están los barrenderos del municipio limpiando la ciudad? ¿Y esos lindos camiones recolectores de basura, por dónde pasan? Ah, tal vez sólo por la Av. Manabí o por la Reales Tamarindos. Y por qué será que no arregla la entrada a la ciudad, para qué puso tanta planta y banderín, si no se da mantenimiento. ¿Alcaldesa, dónde está usted?. Amable lector por favor saqueme de una duda: pensamos todos los ciudadanos de Portoviejo lo mismo, o estoy sola, perdida en mis propios pensamientos, recordando otros lugares, soñando y añorando... Silvia Guerra Montesdeoca
Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
  • ¿Qué te pareció la noticia?
  • Buena
  • Regular
  • Mala