Actualizado hace: 17 minutos
Jorge Maldonado F.
La salud en riesgo

Antes de que terminaran las manifestaciones de la estación lluviosa sabíamos que la peor secuela es el riesgo para la salud, porque se crean las condiciones que necesitan los vectores para reproducirse y se dificultan las acciones de salud preventiva.

Miércoles 07 Mayo 2008 | 23:07

Al momento, surgen ya los primeros problemas; leptospirosis aparece en Calderón; seguramente los índices de la malaria se han elevado y, con las variaciones de temperatura deben ser comunes las afecciones de las vías respiratorias. Nada raro sería que se eleven los índices de prevalencia de las enfermedades entéricas y la morbilidad por sus afecciones en la población infantil; cómo no, si inclusive en las ciudades que cuentan con sistema de agua potable, su dotación disminuye por una alta turbiedad del líquido crudo; muchas familias se ven obligadas a alimentar sus cisternas con agua transportada en carros-tanque, lo que disminuye la protección de la potabilización. En fin, terminadas las lluvias, las condiciones sanitarias favorecen el desarrollo de las enfermedades de transmisión por vectores y los desórdenes del aparato digestivo. Todos esos males cuentan con una cartilla de prevención que no siempre es conocida por las amas de casa. Es posible inclusive que haya resistencia a aplicarlas por desconfiar de los resultados. Entonces, urge el desarrollo de un trabajo permanente de educación para la salud y por lo tanto del fortalecimiento de los departamentos de educación de todas las unidades de salud que funcionan en la provincia. Hay procedimientos que han sido probados con éxito en Manabí, desde cuando funcionaba el Programa Integral de Salud (PISMA); organización de la comunidad en clubes de madres, centros comunitarios de reuniones, conferencias, distribución de material informativo, proyección de películas, campañas de vacunación, registro y control de los niños, son algunas de las acciones que se llevaban a cabo entonces, con resultados espectaculares en la experiencia sanitaria. Resulta obligatorio pensar ahora en la prevención; siempre será más barato prevenir la presencia de epidemias, que luchar contra ellas; además, la tarea educativa que se cumpla deja enseñanzas permanentes que se aplicarán en el futuro, construyendo esa estrecha colaboración entre la autoridad sanitaria y la población servida. Y, desde luego, las acciones tienen que ser urgentes, inmediatas, porque tras las lluvias llegan las enfermedades y se trata de impedir su desarrollo, cortar esa secuencia que puede costarnos inclusive vidas que hay que proteger. "Siempre será más barato prevenir que lamentar "
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