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Cerca de 4.000 muertos por ciclón en Birmania

Rangún.- Las autoridades birmanas elevaron hoy a 3.969 el número de muertos y a cerca de 3.000 las personas desaparecidas tras el paso del ciclón tropical Nargis por el sur del país, mientras la ONU calcula en varios cientos de miles los desplazados. La cifra oficial se ha disparado de los 352 muertos y cuantiosos daños materiales en viviendas e infraestructuras que anunciaban los medios oficiales esta mañana a los cerca 4.000

Lunes 05 Mayo 2008 | 08:44

Helicópteros gubernamentales sobrevuelan desde el domingo, cuando empezó a mejorar el tiempo a medida que Nargis penetraba tierra adentro y perdía fuerza, las regiones de Rangún, Irrawaddy y Pegu y los estados Karen y Mon, la zona más afectada y donde se declaró el estado de emergencia el sábado, en pleno temporal. Rangún, antigua capital y mayor ciudad de Birmania (Myanmar), continúa hoy sumida en el caos y su población de cinco millones de habitantes intenta, con sus propios y escaso medios, llevar a cabo las tareas de desescombro y reparación que eluden el Ejército y las instituciones estatales birmanas. En esta ciudad, en la que cunden los espías de la Junta Militar, no se ven en las calles soldados para ayudar a los cinco millones de habitantes que, desde el pasado sábado, carecen de agua corriente y electricidad, y que tienen serias dificultades para abastecerse de alimentos básicos. Por las aceras, hay un continuo trasiego de personas que van de un lugar a otro con barreños y bidones de plástico en busca de un lugar en el que proveerse de agua. Niños con sacos al hombro rebuscan entre los escombros de los edificios derrumbados. "Nadie nos está ayudando, absolutamente nadie", se queja un birmano que dice llamarse Thaing, y que con una sierra corta un enorme tronco que impide el acceso a su comercio de prendas de vestir. No muy lejos, un grupo de soldados vestidos con su uniforme color verde oliva retiran escombros del cuartel, mientras aquellos unos oficiales se resguardan del ardiente sol sentados bajos dos camiones militares. En Rangún, parece como si hubiera tenido lugar una batalla. Miles de árboles caídos de los fuertes vientos que alcanzaron una velocidad superior a los 190 kilómetros por hora entorpecen el paso por la calles, sobre las que abundan los cascotes de los miles de tejados arrancados por el ciclón. "Esta madera es buena para leña", explica un joven que con ayuda de otros dos corta en trozos uno de los muchos árboles que jalonan el largo trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de la antigua capital, donde algunos comercios abrieron hoy sus puertas. Las colas de automóviles que aguardaban turno para repostar en las estaciones de servicios eran interminables y contribuían a empeorar el monumental atasco. El aeropuerto internacional de Rangún, cerrado desde el pasado sábado a causa de una avería en su sistema de señalización, fue reabierto hoy al tráfico aéreo, lo que permitió la llegada del primer avión procedente de Bangkok, la capital tailandesa. "A causa de la falta de suministro eléctrico, funcionamos a base de un generador, pero sólo estará en marcha cinco o seis hora al día", dijo de manera muy educada la jefa de uno de los establecimientos emblemáticos de Rangún. En Bangkok, la capital tailandesa, la Organización Mundial de la Salud, UNICEF y otras agencias de la ONU implicadas en la respuesta a los desastres naturales se reunieron hoy para examinar la situación y coordinar un plan de acción que incluirá reabrir las carreteras bloqueadas, para poder llegar a todas las áreas necesitadas. La Federación Internacional de la Cruz Roja, presente en la reunión, ha establecido un fondo de emergencia de 200.000 francos suizos (123.168 euros o 190.393 dólares) para los damnificados, mientras sus cooperantes en Birmania ya distribuyen auxilios básicos entre los afectados, como plásticos con los que cubrir los tejados que arrancó el ciclón, o pastillas para potabilizar agua, además de mantas, ropas. Los cortes de teléfono y la ausencia de Internet, red que al menos tardará dos o tres días en reponerse, también dificultan los trabajos. Pese a los grandes daños y la situación, la Junta Militar mantuvo hoy sus planes de celebrar el sábado próximo el referéndum al que someterá el borrador constitucional en el que ha trabajado desde 1993 sin contar con la oposición democrática. EFE
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