Actualizado hace: 28 minutos
MONTAJE
Iron Man (aunque hable español...)
ACTOR Robert Downey Jr. en una escena del filme

No sé cuántas veces, desde esta columna, he criticado esa mala maña de estrenar películas sólo en su versión doblada al español. Iron Man se estrena en español (supongo que lo políticamente correcto sería llamarla El hombre de hierro), pero por lo menos se estrena y eso ya es algo.

Domingo 04 Mayo 2008 | 13:05

En ciudades como Guayaquil y Quito, se estrena también en inglés. Parece que Manabí todavía no es prioridad para los distribuidores. Parece que, como en tantas otras cosas, el mundo nos sigue subestimando. OK, relax, hablemos de la película, que bien merecido se lo tiene. Muchos guardamos en nuestro disco duro una postal de Tony Stark: inventor, genio, millonario, mujeriego, farrista, cool. Algunos somos demasiado jóvenes como para haber entendido el dato Tony Stark desde el principio. Hasta hace relativamente poco, yo sabía más de Iron Man que de Tony Stark. Cuando tienes diez años o menos, lo que te impresiona son las explosiones, no las personas. Pues bien, Tony Stark es una persona, una persona complicada. Su padre falleció cuando él todavía no era mayor de edad, pero ya era un niño genio. De la madre no sabemos nada. Sabemos que Tony Stark es un hombre solitario adicto al trabajo. Se dedica a fabricar armas de avanzada. Su lema es: la mejor arma no es la que no se dispara, sino la que se dispara sólo una vez. Stark cree que el armamento es la clave para conseguir la paz. O sea que el miedo, al final, es la ley. Stark tiene miedo de que su vida no tenga sentido. Lo descubre cuando lo secuestran en Oriente Medio (en la versión original, escrita en los 60's, lo secuestran en Rusia) donde tiene que fabricar algo que no quiere y, para escapar, construye el borrador de Iron Man. De vuelta en Occidente, Tony Stark anuncia que su empresa ya no construirá armas. Tras el escándalo, se encierra en su taller, a perfeccionar su súper traje. El resto es el oficio de todo superhéroe: luchar contra el mal. Y Iron Man lo hace con estilo. Robert Downey Jr., uno de los mejores actores, es Tony Stark. Esto emociona porque Downey tuvo su época de problemas con el licor, las drogas y la policía. Digamos que se ganó, con creces, el papel que le otorgaron. Lo acompañan un gran Jeff Bridges, en el papel de malo, y una nunca tan simpática como ahora Gwyneth Paltrow, haciendo de la asistente personal de Stark. Cualquier costura que se le pueda ver a esta película, se arregla con la frase que Downey pronuncia segundos antes de que rueden los créditos finales, escuchen y verán. Ya estoy esperando una secuela. En la historia original, Iron Man, ya famoso, se vuelve alcohólico, se destruye. Muero por ver eso.
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