Actualizado hace: 38 minutos
Roosevelt Cedeño Macías
Gobiernos provinciales

El Ecuador es un país demasiado pequeño como para regionalizarlo y muy diverso como para centralizarlo. Me parece un desgaste inútil de energías y neuronas, de parte de una mesa especializada de la Asamblea Constituyente y de este nuevo monstruo burocrático del correísmo conocido como Senplades, el pretender establecer un nuevo ordenamiento territorial interno de la República, desconociendo e impostando una estructura geo-administrativa al margen o sobre las provincias.

Sábado 03 Mayo 2008 | 17:26

Así, nos hablan de crear siete regiones que obviamente requerirán de una capital para la sede de su administración, pero no nos dicen bajo qué mecanismo cederán sus estatus las otras diecisiete, sin prever los conflictos que este proceso puede conllevar; creyendo que con el precepto de la voluntariedad optativa estos no surgirán. Con este enfoque la reforma se torna inaplicable e inejecutable, proveyendo entonces al centralismo de su principal insumo para prolongar su paternal y anacrónica existencia. De otro lado se sugiere con tonalidad presidencial y acolitamiento municipal la desaparición de los consejos provinciales y con ello la extinción de las prefecturas, aunque después se dijo que no, que mejor se eliminan las gobernaciones. Después se sugiere la evaporación de la figura de los consejeros provinciales y su reemplazo por los alcaldes y presidentes de las juntas parroquiales; dizque de esta manera se obtendrán verdaderos gobiernos intermedios. Sin embargo dejan en el limbo las respuestas a las interrogantes sobre las tareas de gobierno, legislación y fiscalización en estos entes seccionales; pues, con esta visión tendríamos súper-prefectos y mini-alcaldes o viceversa. Esta oscuridad conceptual del oficialismo nos deja claro que el régimen del neo-socialismo caudillista se sustenta en el fortalecimiento del centralismo; y esto pasa por pulverizar a la provincia como concepto y visión territorial, y con ello los liderazgos políticos alternativos que su subsistencia puede conllevar. Estimo que la república y su desarrollo requieren la creación y construcción de verdaderos gobiernos provinciales, fortaleciendo las actuales identidades territoriales. Liderados por gobernadores de elección popular, consejeros distritales, que presidan la administración pública seccional autónoma y dependiente del ejecutivo; cooptando algunos entes y coexistiendo operativa y políticamente con los otros niveles de gobierno en un marco de definición constitucional de competencias y recursos que evite la duplicidad de gestión y por ende el despilfarro. "El régimen se sustenta en el fortalecimiento del centralismo"
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