Actualizado hace: 34 minutos
CASA VIEJA
Ricas sorpresas
CASAVIEJA Lalternativa de bunde en el centro portovejeño

Durante una larga temporada, hace más de dos años, solía buscar mi obligado plato de caldo de manguera por la ruta de la calle 5 de Junio, en La Casita de Irene.

Sábado 03 Mayo 2008 | 15:41

Era -a mi particular paladear y humilde entender- el más rico y suculento (jugoso, sustancioso y nutritivo, todo esto significa suculento) de todos los caldos de manguera que en el mundo morcillal se haya preparado jamás. Pero un día, dejaron de ofrecerlo y yo me alejé de la Casita (¡Sniff!). Ahora -la semana pasada, exactamente- me topé con Roberto Alarcón (y su tío, mi pana del alma, El Negro Hugo, musicman de respeto y el hombre más positivo de la vida) y me contó, Roberto, que en Casa Vieja, su flamante local de Olmedo y Córdova, iba a reponer el plato manguerudo, cada sansábado. De modo que me fuíme, el sábado pasado, y me comíme un plato del plato que me deléitame y, la verdad sea dicha, estúvome delicioso. Y suculento. De paso, enteréme de que cada día, de lunes a sábado, entre las 8 de la mañana y las 2 de la vespertina, ofrece variantes variaditas de varios manjares variados que no se quedan varados por lo que vale ir tempranón: seco de chivo, los lunes; fritada, los martes; hornado de chancho, los juerves y sanviernes; y así. Además de bien servidos desayunos y almuerzos. Los precios están en torno al dólar y medio, y la preparación es cuidadosa y sabrosa. ¡Vaya por ahí y güen provechos!
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