Actualizado hace: 57 minutos
Jorge Maldonado Flor
Hay que acelerar

Por elemental criterio utilitarista, el mantenimiento de las carreteras dañadas por las lluvias, deberían ser aceleradas; es que tales trabajos sólo se pueden realizar cuando no llueve; además, un nuevo período lluvioso destruirá las carreteras nuevamente y, para que se justifique la inversión, las vías deben ser utilizadas por lo menos algunos meses.

Miércoles 30 Abril 2008 | 22:20

Ya nadie discute que las carreteras manabitas están intransitables; el propio Ministro de Transportes ha anunciado su reconstrucción en dos años; pero, la provincia y sus actividades productivas no pueden esperar 24 meses para contar con vías transitables; es necesario que la reparación se cumpla en el menor tiempo posible. Podrá parecer una exageración el mencionar pocas semanas; pero, esa afirmación es aplicable si se multiplican los contratistas de la reparación con tramos menos extensos o con actividades especializadas, para que las obras terminen en el tiempo que programa el Ministerio. La Subsecretaría en Manabí debería ser capaz de programar la reparación de las carreteras, con un sistema de priorización que atienda preferentemente las vías interprovinciales, sin descuidar las vías internas importantes y que no pueda atender el Consejo Provincial. La aspiración debe ser a que en dos meses, mayo y junio, todas las vías se encuentren en perfecto estado; así contaríamos con medio año para utilizarlas antes de nuevas lluvias. Se debe también considerar el proceso de reconstrucción que se aplica en algunas vías; éste, continúa en tanto se desarrolla la reparación emergente; es decir, hasta terminar el año se habrá acumulado el rendimiento de ocho meses de reconstrucción que significará, seguramente, algunas decenas de kilómetros de nuevas carreteras con características adecuadas para el servicio actual. Lo que no debe ocurrir es que por las habituales demoras en la toma de decisiones o en los procesos de contratación, las carreteras manabitas se mantengan como están, a la espera del avance de la reconstrucción que está programado para dos años. Proceder así significaría condenar a Manabí a perder sus mercados, restringir sus actividades económicas y su capacidad de generación de empleo, con una mayor contracción de la economía regional que hace daño a todos. Entendemos que el Ministro de Transportes es un hombre práctico y que cuenta con especialistas que deben tener clara la importancia que tiene la fluidez en el transporte para las actividades económicas; por lo tanto, si las decisiones no se ajustan a las necesidades de Manabí, cuando no existe el problema financiero –conforme lo ha afirmado el Ministro- será que alguien no cumple adecuadamente su función y no sirve los objetivos de la Nación que deben ser los del gobierno. "La provincia no puede esperar 24 meses para contar con vías transitables"
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