Actualizado hace: 26 minutos
Erwin Valdiviezo S
Al revés

O al contrario de lo que manda la lógica o el sentido común es como están actuando funcionarios o instituciones manabitas, que por no ponerse de acuerdo en la planificación no caen en cuenta del daño que sobre obras e inversiones les pueden hacer a nuestras comunidades.

Martes 29 Abril 2008 | 20:52

Ejemplo concreto de lo anotado es lo que ocurre con el plan maestro de agua potable para Portoviejo, que aun de lo demorado de su ejecución, en poco tiempo pudiera tener más inconvenientes si desde ahora no se coordina con otras instituciones, como el Consejo Provincial, el avance o características del mismo. El plan de agua debe llegar hasta la parroquia Colón y en estos días las empresas responsables de su construcción están haciendo zanjas y ubicando tuberías a un costado de la carretera que va desde Portoviejo a Santa Ana. Y hasta allí no habría inconvenientes, si es que no se hubiera anunciado que el gobierno nacional ya entregó los primeros cuatro millones de dólares de la contraparte local para la concesión vial del anillo centro-sur. Y como está confirmado que esos valores serán utilizados en la ampliación (cuatro carriles) de la carretera a Santa Ana (concretamente hasta Lodana) va a existir demoras o talvés imposibilidad de trabajar, porque como las dos instituciones responsables de esos proyectos (Municipio y Consejo) no se han puesto de acuerdo, las zanjas para las tuberías se las hace en lo que en la actualidad es la vía, sin caer en cuenta que al ampliarse hacia los dos costados de la misma, la tubería y las tomas o guías (ya enterradas) quedarán en el centro de la carretera y cubiertas con asfalto, lo que imposibilitaría su utilización. Claro que todo eso puede ser superado sin, con ganas y “buenas relaciones”, los técnicos de uno y otro ente se sientan a planificar; y antes que se termine el tendido de la tubería (que está bastante avanzado) se le dice a los contratistas del plan de agua que la ubiquen bastante alejada del eje actual de esa carretera (que es obligatorio ampliarla), para dar facilidades cuando los constructores viales lleguen. Aun se está a tiempo, y es sólo cuestión de decisión; pues no vaya a ser que, porque no se ponen de acuerdo, en poco tiempo más no se puedan usar las principales acometidas de agua y tampoco tengamos la carretera, lo cual sería terrible porque ese eje (Portoviejo-Lodana) es fundamental para el crecimiento urbanístico y productivo, y es con las dos obras anotadas que se logrará ese cometido. Y si sólo es cuestión de ponerse de acuerdo, resultaría prudente que, más allá de los afectos o desafectos, los principales de las dos instituciones (alcaldesa y prefecto) ordenen a sus técnicos que, sin perder tiempo, trabajen y planifiquen en conjunto para en el menor tiempo posible contar con esas dos obras que, de paso sea dicho, a los dos los posicionarían en el afecto y reconocimiento de la comunidad. "La tubería y las tomas o guías quedarán cubiertas con asfalto"
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