Actualizado hace: 4 horas 15 minutos
Clemente Orellana Sáenz
Las FF.AA. en el siglo XXI

Através de la historia de las FF.AA. ecuatorianas, basadas en la estructura del Ejército de la Independencia formado por Simón Bolívar, único medio para la participación activa en la toma de decisiones políticas y ascenso social de miembros de la clase media, el rol de las mismas ha sido parte esencial en la formación de la nacionalidad y su cimentación a lo largo de los siglos.

Lunes 28 Abril 2008 | 22:12

Han existido épocas de “militarismo” con dictaduras, asonadas, cuartelazos, golpes de estado, combates entre las unidades militares, llevadas a cabo por intereses de carácter personal, que la desinstitucionalizaron por completo, con terribles secuelas quizá la más importante la desmembración territorial de 1941; en donde una cúpula castrense incapaz y un presidente “miope” sacrificaron a los batallones Cayambe y Montecristi en la línea de frontera sur, con 1.200 hombres heroicos, en contra de más de 20.000 soldados peruanos logísticamente “armados hasta los dientes”. La inmadurez permanente de nuestros dirigentes políticos, la falta de una escuela de formación de los nuevos líderes civiles, la práctica de una política clientelar, de gerente- propietario” de los partidos, con una ausencia de ideología, han caotizado y permitido una enorme corrupción que llega hasta la médula de las instancias sociales más íntimas. Es en este ambiente que las FF.AA. han tenido que desarrollarse, tratando de no contaminarse de los afanes de “politización” de las mismas, que muchas veces han venido de sus propios integrantes, haciéndoles un daño enorme. En el nuevo milenio, con enormes problemas de carácter universal, como son la globalización; la guerra civil en Colombia, con un plan militar en pleno acné que tanto daño ha hecho al país, en una escalada militar sin precedentes, en donde hemos sido invadidos por las “FARC” en forma permanente y por el Ejército colombiano, en una violación de la soberanía de ambas partes, nos encontramos con una grave situación en nuestra frontera norte. ¿Qué pasaría si el país no tuviera unas FF.AA. vigorosas, fuertes y con un buen poder de disuasión? Simplemente desaparecería repartido por sus dos vecinos. Hoy, más que nunca, el gobierno y la sociedad entera debemos “arroparlos”, fortalecerlos, entregarles el presupuesto necesario, reconocer en cada soldado, en cada miembro que se encuentra en las selvas y en la peligrosa frontera norte, el enorme sacrificio personal, emocional y familiar que tienen, para que el resto de la sociedad pueda dormir tranquila. No se las puede ofender, tratar de humillar o criticar en forma destructiva; hay que respetar sus leyes y reglamentos, disciplina y formación a “rajatabla” y tendremos unas FF.AA. profesionales, constitucionalistas, dignas de un pequeño país, soberano y con una nacionalidad formada, en el concierto mundial de naciones.
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