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Montaje
Petróleo Sangriento (dar la vida por el trabajo)

Estoy preocupado. Esta gran película llamada Petróleo Sangriento se estrenó hace apenas una semana, y ya no quedan sino dos funciones: una en la tarde, a la que nadie va a ir, y otra en la noche, la última esperanza.

Domingo 27 Abril 2008 | 15:46

Entiendo que no sea un éxito de taquilla comercial, es larga, complicada y demanda mucha atención por parte del espectador (algo de lo que habría que estar agradecido). Pero definitivamente no se merece lo que le está pasando. Además, si camina desapercibida por las salas manabitas, seremos nosotros los que, al final, habremos fracasado miserablemente. Por eso, sin la menor objetivad y con el más absoluto descaro, procedo a enumerar las razones por las cuales HAY que ver esta cinta. 1: La dirigió Paul Thomas Anderson (California, 1970), acaso el mejor director-guionista de su generación, autor de las obras maestras "Boogie Nights", (1997) "Magnolia" (1999) y "Punch-Drunk Love" (2002) 2: Daniel Day-Lewis hace el papel principal y por esa actuación ganó el Oscar a mejor actor. Su personaje se llama Daniel Plainview y es un tipo obsesionado con el triunfo personal, un animal insaciable que no se permite el triunfo de nadie que no sea él. Day-Lewis está genial, siempre al borde de la sobreactuación, lo que en el cine significa estar al borde la cornisa. 3: La fotografía de Robert Elswit es una cosa de otro mundo. La historia pasa entre desiertos y petróleo. Uno puede sentir el calor, los granos de arena pegándose a la piel y ese olor maldito del combustible brotando del centro de la tierra. 4: La música original la compuso e interpretó Jonny Greenwood, el guitarrista y compositor de la célebre banda inglesa Radiohead, un grupo que con cada disco cambia en algo la historia del rock. Greenwood hace cosas desquiciadas, a ratos, se le va la mano, su música es tan potente que se le roba la película a la película misma, y esto está mal, pero de cualquier manera es algo imperdible. 5: En "Petróleo Sangriento" se unen los dos polos base de la civilización occidental: iglesia e industria. Por un lado, tenemos al empresario petrolero, Daniel Plainview, tratando de armar un imperio monopólico y exterminador. Por otro, al joven pastor Eli Sunday (muy bien interpretado por el jovencísimo Paul Dano), que a su vez trata de crear un rebaño, exorcizando demonios inexistentes y comercializando el producto más vendido de toda la historia de la humanidad: la palabra del Señor. Estos dos personajes se encuentran, se alían, se golpean, y fallan. Ambos terminan dándose cuenta de que el camino que escogieron no era el correcto, pero ya es muy tarde y no hay nada que se pueda hacer. Ambos pusieron su trabajo por delante de su vida. Error garrafal.
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