Actualizado hace: 4 horas 14 minutos
Oswaldo Moreira Zambrano
El Gobernador

La Constitución vigente, invoca la protección de Dios para consolidar la unidad nacional en la diversidad de sus regiones, pueblos, etnias y culturas; y para la administración del régimen seccional dependiente, establece que “… en las provincias habrá un Gobernador, representante del Presidente de la República, que coordinará y controlará las políticas el gobierno nacional y dirigirá las actividades de funcionarios y representantes de la Función Ejecutiva en cada provincia…”, con puertas abiertas y con una visión positiva de sus problemas reales.

Martes 22 Abril 2008 | 20:02

En otras partes, el Gobernador se reviste de mucha altura dada la trascendencia de su misión, y debiera ser un funcionario muy querido y distinguido en el medio comunitario en donde vive, porque él es quien lo representa, considerando que el ejercicio de dignidades y funciones públicas constituye un servicio a la colectividad, que exigirá sólidos cimientos de una amplia fraternidad humana, por eso la función no se la debe confiar al que se puede “marear” fácilmente en el cargo. Bien, por cierto, que puede existir algún gobernador sujeto a una extraña emotividad que desorienta la consideración que merece su elevada función política social. Un buen gobernador debe escuchar a los demás, incluso al torpe o al ignorante, ellos también tienen su historia; porque la democracia es la suprema dirección del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Un buen gobernador no puede volverse vanidoso o amargado, pues siempre habrá personas mejores o peores en la ruidosa confusión de la vida. Manabí tiene muchos problemas, y deberíamos reflexionar con el propósito de iniciar un cambio de verdad, el cambio que necesitamos desesperadamente como justa e impostergable demanda provincial. Los Gobernadores giran en esa especie de rosa de los vientos política, en la que se ubican, según conviene, a la derecha o a la izquierda; sin embargo, la realidad no cambia, existe parálisis en tantos campos (acciones por la salud, la alimentación, la vida y la economía de las personas; agua potable, saneamiento básico, electricidad, control de precios justos de los productos de primera necesidad, entre otros). En ese marco desalentador, no es hora de lamentaciones, sino de buscar ese profundo sentimiento de cambio, y alguien debe dar un empujón en esa dirección.
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