Actualizado hace: 1 hora 58 minutos
BÁSICA
¿Para qué sirve la educación?
ESPACIOS Las aulas, por ejemplo, deberían ser acogedoras

•Cualificar el trabajo de los institutos pedagógicos y universidades en la preparación de los docentes tanto en los aspectos netamente técnicos como en los humanos.

Martes 22 Abril 2008 | 16:42

"Tratar de responder a la pregunta ¿Sirve la educación?, exige responder otras como ¿qué queremos con la educación? ¿Qué es eso de educar?, ¿para qué queremos educar?, y, en último término, a la gran pregunta ¿qué país queremos?, uno no puede reflexionar acerca de la educación sin hacerlo antes o simultáneamente acerca del proyecto de país en el cual están inmersas nuestras reflexiones sobre educación. Tal vez nuestra gran tragedia actual es que no tenemos un proyecto de país". Pongo a colación estas reflexiones de Humberto Maturana, porque quizás este es el momento de ir pensando y articulando visiones tanto sobre el país que queremos, tanto sobre la educación que puede convertir en realidad el sueño. Y es que este es el momento en el que parece que el énfasis de la nueva Constitución será pasar de los servicios a los derechos, vale la pena pensar qué significa eso en educación. Dejar de concebir el acceso a la educación como un servicio y que por tanto es privilegio de pocos y un buen negocio para unos cuántos, a considerarlo un derecho de todos y todas; por lo tanto el Estado debe garantizar el acceso en las condiciones de calidad adecuadas; es un paso gigante en nuestro proyecto de país. ¿Qué deberíamos hacer? si quisiéramos ver a la educación como derecho... significa que el país en lugar de ir disminuyendo cada vez más el presupuesto para la educación, debe considerar incrementarlo para: •Mejorar las condiciones de los espacios de infraestructura, mobiliario y equipamiento, convirtiéndolos en reales espacios de aprendizaje. •Incrementarse los docentes para cubrir todos los huecos que han asumido los municipios y los padres de familia, para continuar con los programas de jubilación, para tener suficientes maestros en función del número de estudiantes. •Transformar el ministerio de ente burocrático y pesado, a ágil y cálido. •Establecer un sistema de monitoreo y evaluación, no para castigar sino para mejorar. •Crear el sistema de formación permanente, que tenga el proceso anual de capacitación y actualización y el subproceso de apoyo y asesoría en aula que permanentemente acompañe a los docentes y perfeccione su labor pedagógica. En síntesis es crear escuelas amigables donde los estudiantes desde que entran se encuentran con un espacio hermoso, acogedor, con maestros sonrientes y afectuosos, donde estudiar es divertido y aprender es un juego. Así debe ser la educación pública, donde coexista con la privada pero en iguales condiciones.
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